Doi. 10.38128/cienciayfilosofa.v12i13.96

artículo académico

El humanismo Altamiranista y el quehacer científico actual: un diálogo impostergable

Altamiranist humanism and current scientific work: a dialogue that cannot be postponed

O humanismo de Altamirano e os esforços científicos atuais: um diálogo urgente

Martín Fierro Leyva. ID. 0000-0002-1927-9641

Universidad Autónoma de Guerrero, Instituto Internacional de Estudios Políticos Avanzados Ignacio Manuel Altamirano. Email: martinfierroleyva@yahoo.com.mx

Resumen

La sociedad mexicana tiene una deuda pendiente con el legado académico de Ignacio Manuel Altamirano. Tres ejes del contenedor científico actual: investigación con incidencia social, apropiación social del conocimiento y la visión de ciencia de frontera del Consejo Nacional de Humanidades, Ciencia y Tecnología (CONAHCYT) contienen elementos epistemológicos que pueden apreciarse en la obra del maestro de Tixtla, quien cultivó diversos campos del conocimiento como la literatura, historia, periodismo, diplomacia, entre otros; y su potente compromiso por mejorar los derechos sociales y defensa de la patria llegó a participar en diferentes movimientos armados. El objetivo primordial de este trabajo: repensar y resignificar principios, valores y buenas prácticas del pensamiento humanista del escritor nacido en Guerrero, y abrir el diálogo diacrónico con el quehacer científico y cultural actual en México. El contenedor teórico se integra por tres dimensiones derivadas de un ejercicio de la escala de abstracción: 1. Humanismo en Ignacio Manuel Altamirano; 2. Formación intelectual e imaginación renacentista nacional y; 3. Diálogos diacrónicos entre academias en México. Se resalta el papel de ciencia para el fortalecimiento y mejora de los derechos sociales en un escenario donde la exclusión y discriminación, como situaciones no deseables, constituyen los principales compromisos sociales a desafiar: de esta forma se llega a nuevas ideas como el bienestar social y el buen vivir. El principal aporte es la posibilidad de confrontar el pensamiento de humanismo crítico y de frontera de Altamirano con las principales características del quehacer académico y de investigación actual en nuestro país.

Palabras clave: Altamirano, humanismo, diálogos diacrónicos, renacimiento nacional, academia

Abstract.

Mexican society has a pending debt with the academic legacy of Ignacio Manuel Altamirano. Three current scientific contents: investigation into social incidence, social appropriation of knowledge and the vision of frontier science of the National Council of Humanities, Science and Technology (CONAHCYT) contains epistemological elements that can be appreciated in the work of the master of Tixtla, who cultivated various fields of knowledge such as literature, history, periodism, diplomacy, among others; and his potential compromise to improve social rights and defense of the homeland allowed him to participate in different armed movements. The primordial object of this work: to rethink and resignify the principles, values ​​and good practices of the humanist thought of the writer born in Guerrero and open the diachronic dialogue with the current scientific and cultural work in Mexico. The theoretical container is integrated into very large dimensions derived from an exercise in the abstraction scale: 1. Humanism in Ignacio Manuel Altamirano; 2. Intellectual training and national renaissance imagination; 3 Diachronic dialogues between academies in Mexico. The role of science in strengthening and improving social rights is highlighted in a scenario where exclusion and discrimination, as undesirable situations, are the main social commitments to be challenged: This leads to new ideas such as social welfare and good living. The main contribution is the possibility of confronting the critical and frontier humanism thought of Altamirano with the main characteristics of current academic and research work in our country.

Keywords: Altamirano, humanism, diachronic dialogues, national renaissance, academia

Resumo

A sociedade mexicana tem uma dívida excepcional com o legado acadêmico de Ignacio Manuel Altamirano. Três pilares do atual quadro científico — pesquisa com impacto social, apropriação social do conhecimento e a visão de ciência de ponta defendida pelo Conselho Nacional de Ciências Humanas, Tecnológicas e Sociais (CONAHCYT) — contêm elementos epistemológicos que podem ser apreciados na obra do intelectual de Tixtla, que cultivou diversos campos do saber, como literatura, história, jornalismo e diplomacia, entre outros. Seu forte compromisso com a promoção dos direitos sociais e a defesa da nação o levou a participar de diversos movimentos armados. O objetivo principal deste trabalho é repensar e reinterpretar os princípios, valores e melhores práticas do pensamento humanista do escritor nascido em Guerrero, e abrir um diálogo diacrônico com a atual atividade científica e cultural no México. O arcabouço teórico é composto por três dimensões derivadas de um exercício na escala de abstração: 1. Humanismo em Ignacio Manuel Altamirano; 2. Formação intelectual e imaginação renascentista nacional; 3. Diálogos Diacrônicos entre Academias no México. Este artigo destaca o papel da ciência no fortalecimento e aprimoramento dos direitos sociais em um contexto onde a exclusão e a discriminação, enquanto situações indesejáveis, constituem os principais desafios sociais a serem enfrentados. Isso leva a novas ideias como bem-estar social e bom viver (buen vivir). A principal contribuição reside na oportunidade de comparar o pensamento humanista crítico e de vanguarda de Altamirano com as principais características das práticas acadêmicas e de pesquisa atuais no México.

Palavras-chave: Altamirano, humanismo, diálogos diacrônicos, renascimento nacional, academia

Fecha de envío: 02.08:2024 

Fecha de aprobación: 20.09:2024

Fecha de publicación: 08.10:2024

Introducción

Las ideas que se resaltan de Ignacio Manuel Altamirano se constituyen en piezas claves para repensar en un primer acercamiento a un paradigma del humanismo. El propósito se guía bajo el siguiente supuesto teórico: Altamirano no diseñó un paradigma específico de humanismo pero en su obra existen elementos de una visión humana, crítica e innovadora.

Ignacio Manuel Altamirano, un intelectual que nació en el estado de México (hoy Guerrero) en el siglo XIX, entregó en sus 59 años de vida (1834-1893) un legado único por transcender en condiciones adversas y disponer de toda su energía para construir un mundo diferente al que vivió: defensa de la patria y mejores condiciones sociales para los mexicanos. Su etapa productiva comprende el Imperio de Maximiliano, la República restaurada y parte del gobierno de Porfirio Díaz. Su pasión no solo fue arraigada a la literatura sino también al periodismo, actividad que ejerce a través de crónicas y artículos, con temas de artes plásticas, música, teatro, educación y política; fue poeta, novelista, historiador y militar. Fundó escuelas como la Normal de Profesores y escribió en cuatro de los más famosos periódicos de su época: El Correo de México, El Monitor Republicano, El siglo XIX y El Semanario Ilustrado. También es creador de ocho de las más sobresalientes revistas culturales, a saber: La Tribuna, El Federalista, El Renacimiento y La República (Rodríguez, 1997)

El ejercicio de resaltar ideas clave de Altamirano relacionadas con una visión de humanismo no es frecuente en estudios de la obra del pensador de Tixtla. Es posible encontrar afirmaciones que resaltan su talante humanista y actitud crítica respecto a la utilidad del conocimiento académico y de las artes; Boanerges Guinto Bernáldez sostiene que Altamirano fue el hombre “cuyo pensamiento rebasó lo ortodoxo de un liberalismo que fue más allá de las simples enseñanzas de los hombres letrados de la Francia culta; porque supo conjugar y hermanar el humanismo con lo radical de la corriente que un día Voltaire dignificara” (Guinto, 2015, párr. 2); también la escritora Ida Rodríguez Prampolini argumentó que “su amplia preparación y vastos conocimientos se deben a su propio esfuerzo y a su inquietud de saber y cultivarse con un solo propósito: ser útil a la patria, centro de toda su actuación política, militar y humanística” (Rodríguez, 1997, p. 2).

En relación a la metodología Giovanni Sartori argumenta que esta no puede reducirse sólo a cuestiones técnicas, sino que ésta debe usar el logos en el diseño de la investigación y su implementación para la obtención de conocimientos y el logro de sus frutos. El “viejo sabio” recomienda: antes de cuantificar es necesario pensar que se va a medir, porque no debe olvidarse que “la formación de los conceptos es anterior a la cuantificación (Sartori, 2012, p. 38). De allí deriva que la selección y reformulación de las categorías pasa por su clasificación, porque “no hay una fase del razonamiento metodológico en la que pierda importancia el ejercicio clasificatorio” (p. 40) y de esta manera es posible obtener conceptos “fact-finding o recogedores de hechos” (Sartori, 2012, p. 40). La tabla 1 muestra el contenedor teórico de este trabajo integrado por tres dimensiones atendiendo su posición en una escala de abstracción 1: el Alto Nivel (AN) corresponde a la idea central o núcleo de este artículo: Humanismo e incidencia social en Ignacio Manuel Altamirano; el Nivel Medio (NM) se integra por tres conceptos: 1. Proceso de Formación y Construcción (PFyC), 2. Imaginación de un Renacimiento Nacional (IRN) y 3. Diálogo con la visión del quehacer Científico y las Humanidades en México (DCyHM). La escala de Nivel Bajo (NB) o de mayores referentes empíricos se conforma por los siguientes conceptos: Campo social, habitus, prácticum reflexivo, del actor individual al colectivo, posibilidad teórica y apropiación social del conocimiento. A partir de este contenedor conceptual y sus niveles de abstracción se estructuró esta propuesta académica de la siguiente manera: el título del trabajo deviene del AN, los capítulos corresponden a los conceptos del NM y los apartados de cada capítulos se integraron considerando los conceptos del NB.

Tabla 1
Contenedor conceptual: niveles de abstracción
Concepto ANConceptos NMConceptos NB
Humanismo e incidencia social en Ignacio Manuel AltamiranoProceso de Formación y Construcción (PFyC)Campo social
Habitus
Prácticum reflexivo
Imaginación de un Renacimiento Nacional (IRN)Del actor individual al colectivo
Diálogo con visión del quehacer Científico y las Humanidades en México (DCyHM)Posibilidad teórica
Apropiación social del conocimiento
Nota: NA, NM y NB son niveles de abstracción conceptual. Fuente: Sartori (2012).

1. Proceso de formación y construcción del pensamiento altamiranista

Altamirano es la figura literaria de mayor relieve en su época, tanto por su obra personal como por su incansable labor en la ciencia y la cultura, así como por la influencia que ejerció en estimular a los escritores de varias generaciones

Juan Rulfo

Este apartado se construyó mediante el uso de tres elementos esenciales: campo social, habitus y prácticum reflexivo. El campo social y el habitus son conceptos desarrollados en diversas líneas de trabajo por el francés Pierre Bourdieu (1997). El autor sostiene que “la estructura del campo es un estado de la relación de fuerzas entre los agentes o las instituciones que intervienen en la lucha” (Bourdieu, 1990, p. 109); y enfatiza: “pensar en términos de campo significa pensar en términos de relaciones” (Bourdieu, 1995, p. 64). El habitus “es un sistema abierto de disposiciones constantemente sujeto a experiencias, constantemente afectado por ellas de una manera que o bien refuerza o bien modifica sus estructuras. Es perdurable pero no eterno” (Bourdieu y Wacquant, 1995, p. 92). Hablar de habitus es incluir en el objeto el conocimiento que los agentes tienen del mismo y la contribución que ese conocimiento aporta a la realidad del objeto (Bourdieu, 1979, p. 478). El prácticum reflexivo implica prácticas que resulten esenciales para ser competentes en las zonas indeterminadas de la práctica (Schön, 1992, p. 32). El diálogo reflexivo y recíproco es esencial en este proceso; el prácticum será reflexivo en tanto que persiga ayudar a saber cómo llegar a ser eficaces en un tipo de reflexión en la acción (Acosta, 2010, pág. 147).

  1. El campo social: contexto e influencia

El siglo decimonónico fue intensamente dinámico, caracterizado por cambios acelerados en las estructuras económicas, políticas y sociales de los países. La independencia de las colonias europeas en América sumada a la reorientación del colonialismo sobre África y Asia modificaron el mapa geopolítico del mundo (Maurizio, 2024, p. 1). Algunos aspectos relevantes son los siguientes: El liberalismo como concepción política se consolida, se fomenta la base electoral en algunos Estados europeos, la industria y la tecnología adquieren mejoras y procesos novedosos conocidos como Segunda Revolución Industrial, surge el paradigma positivista y se consolida como corriente de pensamiento que sostiene que el único saber válido es el obtenido mediante la aplicación del método científico. También surge el paradigma de Karl Marx y Friedrich Engels (Marx, C. y Engels, F., 2004) como un nuevo enfoque de las relaciones sociales y económicas en el nuevo sistema de producción capitalista. En este contexto también los artistas comenzaron a reflexionar sobre su práctica al mismo tiempo que los movimientos artísticos se hacían más dinámicos.

En México surgieron actores políticos y literarios de gran relevancia como Ignacio Manuel Altamirano (1834-1893) al lado de Guillermo Prieto, Francisco Zarco e Ignacio Ramírez el Nigromante, entre otros de no menos relevancia. Altamirano en sus cincuenta y nueve años de vida construyó una prolífica y potente obra académica y humanista como líneas arriba se mencionó; en su vertiente de actor político se desempeñó como un incansable luchador social comprometido con las clases sociales más vulnerables. Es obligatorio para la academia repensar este valioso legado altamiranista “sobre todo en estos tiempos tan atribulados y desencantados que vivimos” (Coronado, 2021, párr. 1).

El primer contexto de Altamirano fue el medio rural indígena y gracias a su esfuerzo y voluntad de superación, a partir de oportunidades formativas, llegó a constituirse en un personaje cultural más importante del siglo XIX mexicano. Su visión humanista fortaleció la idea de construir un paradigma de identidad nacional mediante el ejercicio de diferentes actividades: maestro y abogado, combatiente civil y militar, periodista y literato, diputado, magistrado y diplomático. Con influencia del entorno mundial, se comprometió a fortalecer un ideario liberal “en pos de la construcción de un proyecto de nación republicano, independiente y federalista, que amparase todos los estratos sociales de la nación” (Coronado, 2021, párr. 4). Para el logro de este objetivo societal era condición sine qua non construir un “sistema educativo de calidad, eficaz e incluyente” (Coronado, 2021, párr. 4). Altamirano estaba convencido de que el fortalecimiento y grandeza de las naciones consistía en asegurar y posicionar la instrucción pública, como clave para desterrar la ignorancia y alcanzar un sistema democrático representativo pleno y fecundo. En esta idea propuso la creación de la escuela normal de educadores para impulsar el cambio social en las diferentes latitudes del país.

1.2. El habitus: la cultura para la construcción social

Ignacio Manuel Altamirano resignificó su habitus a partir de una situación muy veleidosa y con una capacidad de adaptación a las circunstancias social, económica y cultural: de niño conoce el desencanto de vivir en extrema pobreza y marginación en territorio indígena, en edad adulta vive el Imperio de Maximiliano, la República restaurada y parte del gobierno de Porfirio Díaz (Rodríguez, 1997, p. 2).

En la República restaurada no se vislumbra el cambio social, cultural y económico prometido, situación que hace que el entusiasmo empiece a decaer cuando no se ven esos avances esperados y asegurados con demasiado optimismo. El ánimo potente de Altamirano no merma, al revés, en su mente está presente el imprinting cultural2 del factor educativo para el cambio social: continúa con las tareas educativas abarcando las diferentes ramas de la cultura. Según la maestra Ida Rodríguez, “los liberales, como ha escrito Carlos Monsiváis, sienten que ganaron vibrante y dolorosamente la guerra, sólo para perder la paz sin dar casi la batalla (Rodríguez, 1997, p.3). Sin embargo Altamirano si entregó sus energías en la construcción de ese objetivo: búsqueda de la paz con bienestar social, atendiendo los términos actuales. Este empeño por salvar a México no fue retribuido por la euforia del fin del imperio tal que el 26 de mayo de 1870 sostiene que:

Me consumo devorado por el tedio, por el desencanto de una vida sin horizontes, de una juventud que se marchita, de una lucha en que se quebrantan las fuerzas. Amo la libertad y no la encuentro no siendo los hombres que me rodean más que déspotas o esclavos. Amo la ciencia y la veo desconocida y calumniada por pedantes o despreciada por imbéciles. Amo la moral y no veo más que católicos infames y especuladores, predicando la mentira y explotando la imbecilidad de los pueblos. Amo la literatura y veo que la miseria la hace imposible. (Rodríguez, 1997, p. 4)

La voz escrita para Altamirano “era un arma, una forma de combatir, la manera de hablar del presente, por ello la escritura era el fundamento de su proyecto político. Ello es perceptible en sus novelas La Navidad en las montañas, El Zarco y Clemencia, en las que, como telón de fondo, se encuentra la ideología del autor” (Negrín, 2017, párr. 1).

1.3. El practicum reflexivo: pensar global y actual local

Uno de los acontecimientos más relevantes en su formación y en su vida en general, fue que en el Instituto Literario de Toluca conoció a Ignacio Ramírez “el Nigromante”, maestro que apoyó en su formación y demostró “la urgencia de la intervención de los intelectuales comprometidos con la lucha liberal” (CNDH, 2018, párr. 4). Altamirano ya tenía conocimiento de pensadores del liberalismo como Rousseau, Voltaire, Montesquieu y los enciclopedistas en general.

La actividad política de Altamirano es resultado de sus tendencias liberales y de la construcción de un proyecto nacional republicano. (Negrín, 2017, párr. 1). En la Guerra de Reforma participó activamente en el periódico de su tierra natal “El Eco de la Reforma”, promoviendo el movimiento armado a favor del grupo liberal. Terminando estos enfrentamientos, y con el apoyo de Juan Álvarez, en el año 1861 Altamirano llega como diputado al Congreso de la Nación. Los discursos como representante popular fueron en contra de los conservadores y evita gozaran del derecho de amnistía (Castro, 2020, párr. 4).

Al término de la guerra, era momento de reconstruir al país que había quedado devastado; la sociedad estaba cansada de tantos años de conflicto y la miseria se hacía presente en todas partes (Castro, 2020, párr. 4). Contexto donde el pensamiento de Altamirano mostró un punto de inflexión al cambiar su siempre voz crítica a favor de los liberales: sus escritos ya no apuntaban de forma acremente hacia los conservadores, la situación exigía cambiar aquellas ideas que fomentaran la división de la sociedad. Con la muerte de Maximiliano, en el extranjero se formó la idea de un México bárbaro; y había que demostrar mediante la producción intelectual que se trataba de una percepción equivocada: convencer que nuestra patria era ilustrada y la existencia de una incansable búsqueda del progreso. Altamirano pensó que la mejor forma de lograrlo era mediante el arte, y para ello creó la revista literaria El Renacimiento (1869), donde convivieron los mejores intelectuales del momento, sin importar la corriente política a la que pertenecieran. El Renacimiento tuvo una vida corta, sin embargo, logró convertirse en la mayor expresión del romanticismo mexicano (Castro, 2020, párr. 4).

2. Imaginación de un Renacimiento Nacional: hacia al actor colectivo

La constitución progresista debe considerar garantías individuales, educación laica y gratuita, igualdad de géneros, un México libre por la separación de la Iglesia y el Estado

Ignacio Ramírez “El Nigromante”

El costo de Altamirano para el logro de su formación fue muy elevado: sus esfuerzos fueron enfocados por la búsqueda de un telos3, es decir, por la construcción de un proyecto nacional republicano que asegurara el bienestar social y el buen vivir. Preocupación constante en toda la vida del intelectual de Tixtla que pronto adquirió una visión integral y que posibilitó “salirse de sí mismo para vislumbrar el molde colectivo” (Coronado, 2021, párr. 1); incansablemente se enfocó en fomentar la interacción del espacio global con el terreno local, por ello entre 1864 y 1866 se fue a vivir a la hacienda “La Providencia” de los Álvarez (hoy pertenece a Acapulco, Guerrero) y que esos tiempos representaba el principal centro político del territorio sureño (Girón, 1996, p. 260).

Con el habitus comprometido de que una sociedad con justicia social solo se construye a partir de impulsar el colectivismo, se tenía que empezar por la formación y consolidación de un sistema educativo de calidad con incidencia social. Por ello, “Altamirano fue promotor de la instrucción pública como clave para desterrar la ignorancia y alcanzar un sistema democrático representativo pleno y fecundo (Coronado, 2021, párr. 3). La escuela normal de educadores sería el andamio para impulsar el cambio en la sociedad mexicana. La creación del medio de difusión El Renacimiento en 1969 buscaba incidir en el pensamiento de los lectores y que se apropiaran de un sentimiento nacionalista comprometido con la patria. Otros atributos de este principal órgano de divulgación son los siguientes:

Era moralista y en sus crónicas pretendía cambiar y denunciar ciertas prácticas que la sociedad tenía, como el suicidio, para así elevar el comportamiento moral entre los ciudadanos. En sus textos dio a conocer las costumbres de los capitalinos, por ejemplo los paseos y las diversiones; los espectáculos como el teatro también fueron analizados y criticados. Asimismo, menciona los lugares donde se reunía la sociedad culta y narra sobre los temas que trataban en sus veladas. Altamirano expone la pobreza y los vicios sociales, y muestra su preocupación al respecto, a la vez que critica al gobierno (Castro, 2020, párr. 4).

Altamirano no declinó su pensamiento de construir una identidad nacional con bienestar social y el buen vivir. Incluso su “vehemencia y radicalismo lo llevó a oponerse al mismo presidente Benito Juárez, a causa de su permanencia en el poder” (CNDH, 2018, párr. 9). En los diferentes ámbitos de su formación y construcción, “Ignacio Manuel Altamirano fue un precursor de los derechos humanos: como agente democratizador de la cultura; como defensor de la democracia afín a los derechos humanos y, desde el ámbito militar, como defensor de las causas libertarias” (CNDH, 2018, párr. 11). Gran defensor del liberalismo, tomó parte en la revolución de Ayutla en 1854 contra el gobierno de Santa Anna, más tarde en la guerra de Reforma y combatió contra la invasión francesa en 1863 (CNDH, 2018, párr. 11).

3. Diálogo diacrónico: academia altamiranista y el quehacer científico actual

En medio de la tormenta revolucionaria que nos agita, entre las tinieblas de esta noche sangrienta que estamos cruzando, y en los momentos mismos en que creemos: que el cielo es bronce, al clamor de la Patria, aun nos sonríe dulce y bello, como una alba del trópico, consolador como un faro de esperanza, el glorioso recuerdo de nuestra Independencia (Altamirano, 1889, párr. 1)

En la formación de la Sociedad de Libres Pensadores4, Altamirano mostró su gran conciencia humanista en función de principios, valores y buenas prácticas observadas en su praxis: “La sociedad que hoy instalamos aquí, no es una de esas familias pasajeras que reúne el entusiasmo y que disuelve la inutilidad. No: nos hemos agrupado en torno de una bandera santa, impelidos por la convicción más profunda, animados por el deseo de ser útiles a nuestros semejantes y resueltos a no abandonar la empresa, cualesquiera que sean las dificultades que se nos presenten” (Altamirano, 1870, p. 214). La intensa obra de Altamirano también incluye ensayos donde se ofrecen historias de las letras en el siglo XXI, desde 1821 hasta 1883, se registran las coordenadas del canon de la literatura mexicana y extranjera de la época, crónicas teatrales y artículos críticos (Negrín, 2017).

3.1. Posibilidad teórica: bienestar social y buen vivir

El debate sobre esta posibilidad teórica ocurre en escenarios, mutatis mutandis, donde la pobreza, exclusión y discriminación como situaciones no deseables, constituyen los objetivos sociales a desafiar, tanto en la época que vivió Ignacio Manuel Altamirano (s. XIX) como en los tiempos actuales en México y esencialmente en el estado de Guerrero (s. XIX). Al respecto María José Añón (2002) comenta que “las desigualdades y las situaciones de insatisfacción de necesidades básicas interfieren claramente con la capacidad de deliberación o la afirmación de la solidaridad como vínculo social de cohesión” (Añón, 2002: 1).

Por su parte Marcos Freijeiro Varela (2008), sostiene que el bienestar se traduce en dignidad, integridad y por ende de autonomía y que debe rebasar la frontera de solo la provisión de bienes materiales. En ese mismo sentido, Adela Cortina señala que no solo deben reconocerse y protegerse los derechos civiles y políticos, sino también los “económicos, sociales y culturales” (Cortina, 1998). Pero ¿qué se entiende por bienestar social y buen vivir? Eugenio Actis Di Pasquale (2015) sostiene que el bienestar social es “una especie de orden social, en el cual todas las personas alcanzan logros que favorecen tanto el desarrollo individual como social” (Actis, 2015: 24). La noción del buen vivir va más allá del concepto de bienestar social, “recupera la idea de una buena vida, del bienestar en un sentido más amplio, trascendiendo las limitaciones del consumo material, y recuperando los aspectos afectivos y espirituales (Gudynas y Acosta, 2011: 79).

Por su parte, José Luis Coraggio propone “la construcción de un espacio donde se puedan hacer valer los intereses de la mayoría, de un espacio plural. Tampoco puede ser un espacio donde la voz de las mayorías se imponga por el peso de los números” (Coraggio, 2002, pp. 8-9). Luis Razeto (2007) sostiene que es necesario pensar en otro tipo de economía, donde se fortalezca una paz duradera y el bienestar social (p. 17).

En el pensamiento de Altamirano también se encuentran estas constantes preocupaciones compartidas por los investigadores arriba mencionados: Las desigualdades y situaciones de insatisfacción de necesidades básicas de María José Añón (2002), la idea integral de bienestar de Marcos Freijeiro Varela (2008), la idea de derechos sociales de Adela Cortina (1998), la noción de bienestar que favorece el desarrollo individual como social de Eugenio Actis Di Pasquale (2015), el buen vivir como la recuperación de aspectos afectivos y espirituales de Eduardo Gudynas y Alberto Acosta (2011), la construcción de un espacio plural de José Luis Coraggio (2002) y la idea equivocada del desarrollo que no produce felicidad humana de Luis Razeto (2007).

3.2. Apropiación social del conocimiento: diálogo entre academias

Es importante reflexionar la visión humanista de Altamirano a la luz del quehacer científico y cultural actual. Las humanidades, ciencia y tecnología en México han experimentado grandes cambios en los últimos cinco años: el Consejo Nacional de Humanidades, Ciencia y Tecnología (CONAHYT) establece como prioridad la investigación con incidencia social e introduce el tema de la ciencia de frontera.

En tiempos en que existe alguna controversia dentro de la comunidad humanística y científica o en que existen cuestiones de difícil respuesta, surge aquella investigación de frontera que utiliza metodologías y conceptos atípicos o novedosos en su ámbito. La investigación de frontera nace cuando el paradigma actual ya no explica las observaciones del universo. Actualmente es fundamental apoyar el quehacer científico en todas las áreas del conocimiento con pleno respeto a la libertad de investigación. El impulso de los avances en ciencia de frontera es particularmente importante para fortalecer la independencia tecnológica y la soberanía de un país. (CONAHCYT, 2024, párr. 1-2).

En la tabla 2 del anexo 1 se intenta un ejercicio denominado diálogo diacrónico: visión Altamirano y la academia actual. El propósito es resaltar algunos elementos del pensamiento de Altamirano que también se pueden visualizar en la construcción de la academia actual como: ciencia de frontera, investigación con incidencia social y apropiación social del conocimiento. Por supuesto, este diálogo diacrónico constituye un reto académico que habría que seguir explorando en futuros proyectos.

Altamirano se constituye en guía de los jóvenes talentos de México, donde el valor de la literatura, como propuesta atípica, es esencial para los procesos de sensibilización y cambio. Sostiene que la misión del educador no deriva en generar solo fama y riqueza; sostiene que será un factor decisivo en la formación cultural de las nuevas generaciones (Rodríguez, 1997, p.5). La literatura tendrá una misión patriótica del más alto interés, y justamente es la época de hacerse útil cumpliendo con ella (Rodríguez, 1997, p. 6). La bella literatura debe ser “un arma de defensa, todo es accesible al genio mexicano” (Rodríguez, 1997, p. 6). Conocer y practicar las artes es indispensable para la formación integral de la juventud: es humanismo crítico con incidencia social.

Como ejemplo de altura moral y preparación suficiente para emprender la tarea civilizatoria, Altamirano empieza por su propia preparación (Rodríguez, 1997, p.5). Fue lector insaciable y “sólo con una vasta cultura podía emprender la redención de su patria” (Rodríguez, 1997, p. 5). Los estudios de las civilizaciones antiguas y los enciclopedistas5 son indispensables, pero Altamirano aboga por constituir una producción intelectual original (novedosos en su ámbito), “como todos los pueblos tienen, los cuales también estudian los monumentos de los otros, pero no fundan su orgullo en imitarlos servilmente. La falta de originalidad es un verdadero problema y se pregunta “¿por qué tantos jóvenes, poseyendo un verdadero conjunto de cualidades artísticas, no han acometido la empresa de crear una escuela pictórica y escultórica esencialmente nacional, moderna y en armonía con los progresos incontrastables del siglo XIX?” (Rodríguez, 1997, p. 25).

La obra de Altamirano se preocupa por incluir en la formación, la pintura y la perspectiva de género, como los dos temas descuidados por la academia (Rodríguez, 1997, p. 6). Otro tema que conoció muy bien y que también constituye otra asignatura pendiente es el indigenismo: “la situación del indio en el presente, él la ha vivido en carne propia y no vislumbra otra salida que la educación. Su utopía personal y social será la de educar al pueblo, no hay otra política más esencial y perentoria. El conoce la cadena de la servidumbre, la ignorancia. A esta empresa de redención dedicó su vida, su esfuerzo y su crítica” (Rodríguez, 1997, p. 23). El sistema educativo inspirado por Altamirano “tendrá como base el realismo inspirado en la naturaleza, en la razón, el sentido común y un enorme patriotismo que ayude a descubrir la riqueza del país, sus hechos históricos y sus costumbres únicas y distintas” (Rodríguez, 1997, p. 17). A propósito de la escuela mexicana que propuso Altamirano, en el estado de Guerrero surge en el año 2010, un proyecto educativo altamiranista6 con la idea de preservar la cosmovisión de los pueblos originarios, en ese sentido la responsable de coordinar la propuesta Concepción Névez señala que:

Los pueblos son ricos y sabios, armonizan con la naturaleza y tienen un respeto muy grande por los ancianos, fuente de sabiduría y experiencia. Se trata de voltear hacia las raíces con visión de desarrollo social, para lograr una sociedad con esos valores y ética, con un sujeto que se desarrolle socialmente y sea transformador de su sociedad. Para eso, tiene que conocer y entender a su cultura (Ojarasca, 2013, párr. 4).

El pensamiento de Ignacio Manuel Altamirano posibilita “las bases de una nueva patria que todavía no hemos sido capaces de construir” (Rodríguez, 1997, p. 25). La maestra Ida Rodríguez señala que para Altamirano “la gloria es para los bienhechores de la humanidad, a los fundadores de pueblos, a los grandes legisladores, a los grandes inventores, a los hombres prácticos que introducen una industria o una mejora provechosos al género humano” (Rodríguez, 1997, p. 16).

Comentarios finales

El siglo XIX generó un lúcido pensamiento que transciende y toca la puerta para los futuros diálogos con el quehacer científico actual. Es Ignacio Manuel Altamirano uno de los más importantes constructores del ideario nacional de la época junto a otros intelectuales de gran relevancia. Para este primer acercamiento al humanismo crítico de Altamirano se utilizó un contenedor conceptual con tres niveles de abstracción que fue guía de la estructura del capítulo. La tercera parte del NM referido al diálogo diacrónico entre el humanismo altamiranista y la academia actual constituye el punto de partida7 de esta reflexión: 1. Se intenta analizar la aportación de un pensamiento del siglo XIX a la academia actual (con el supuesto de que el conocimiento es acumulativo); 2. En su obra pueden observarse ideas que pudieran considerarse atípicas, con mucha aproximación a la actual ciencia de frontera: la literatura y su misión en la formación de la identidad nacional, preocupación por una producción original y la utilización ineludible de entrevistas testimoniales en los ensayos históricos; 3. Los temas esenciales en la investigación con incidencia social son: perspectiva de género, indigenismo y los derechos humanos; esta temática fue recomendada por Altamirano en la producción intelectual y; 4. A las estrategias de Altamirano de difundir (a través de periódicos, revistas, libros, entre otras) la producción intelectual en las diferentes áreas del conocimiento, ahora se denomina apropiación social del conocimiento que constituye un requerimiento obligatorio de CONAHCYT en la investigación científica.

El pensamiento de Altamirano se nutrió fundamentalmente de intelectuales universales pero siempre mantuvo presente sus raíces indígenas, y en su primera etapa de su formación influenciado por el pensamiento liberal de sus tiempos, sus discursos se dirigieron a la defensa de este grupo político, pero después dada las condiciones que observó de escasos cambios en las condiciones de vida, pensó que era mejor fortalecer una política incluyente para el fortalecimiento de México. La academia actual tiene un potente adeudo con la obra de Ignacio Manuel Altamirano cuando sugiere que el conocimiento debe ponerse al servicio entero de la sociedad, que impulse la solidaridad, el cooperativismo, procesos de paz y bienestar social.

Referencias

Altamirano, I. M. (1870). Discursos. Formación de la Sociedad de Libres Pensadores.

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Altamirano, I.M. (1889). Discursos. Desde el año de 1859 hasta el de 1884.

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Anexo 1

Tabla 2
Diálogo diacrónico: visión Altamirano y academia actual
Algunos indicadores de proximidad

Academia

Visión Altamirano

(s. XIX)

Academia actual

CONAHCYT

(s. XXI)

1. Misión patriótica de la literatura

2. Producción original

3. Entrevistas testimoniales

Ciencia de frontera

1. Perspectiva de género

2. Indigenismo

3. Derechos humanos

Investigación con incidencia social

1. Diversos órganos de difusión

2. Educación única vía para el logro de la justicia social

Apropiación social del conocimiento
Nota: Diálogo entre el pensamiento de Altamirano y el quehacer académico actual. Fuente: Elaboración propia.
Notes
1.

Giovanni Sartori (20129 propone esta escala de abstracción conceptual en función de la generación de referentes empíricos: a mayor nivel de abstracción menores referentes empíricos.

2.

Sostiene Edgar Morin (2001) que el imprinting cultural marca a los seres humanos desde su nacimiento, primero con el sello de la cultura familiar, luego con el de la escolar, y continúa luego en la universidad o en la profesión.

3.

La tradición aristotélica plantea que la observación del universo debe realizarse considerando un conjunto de sustancias, mediante un camino inductivo, donde preocupa la causa final (telos) de las cosas y el para qué.

4.

La Sociedad de Libres Pensadores fue fundada el 5 de mayo de 1870 por algunos escritores del partido liberal como Ignacio M. Altamirano, Justo y Santiago Sierra, Agustín F. Cuenca, Gustavo Gosdawa, barón de Gosthowski, Julián Montiel, Patricio Nicoli, Francisco Bulnes, Luis G. Ortiz, Emilio Ordaz, Manuel Acuña, Manuel Martínez de Castro, Joaquín Barranda, José G. Zamora y Gustavo Baz (Perales, 2018, párr. 1).

5.

El término enciclopedista se usa normalmente para nombrar a un grupo de amantes del saber, filósofos (científicos, médicos, juristas, lingüistas, teólogos, artistas) franceses (en su mayor parte) que colaboraron en el siglo XVIII en la producción de la Encyclopédie ou Dictionnaire raisonné des sciences, des arts et des métiers bajo la dirección de Denis Diderot.

6.

Reforma educativa en marcha de la mano de los profesores de las zonas indígenas, agrupados en la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG)

7.

Punto de partida porque la idea es colocar estos temas para una futura agenda de trabajo: este artículo es un acercamiento y provocación para continuar con vehemencia este diálogo.

Martín Fierro Leyva. Date: 2024-09-18