Ciencia y Filosofía ISSN: 2594-2204
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DOI: 10.38128/cienciayfilosofa.v11i12.80
Estado del arte
Coevaluación como estrategia de apoyo al alumno con bajo
rendimiento escolar Nuevas metodologías de colaboración
Co-evaluation as a support strategy for students with low
academic performance New collaboration methodologies
Avaliação por pares como estratégia de apoio a alunos com baixo
desempenho acadêmico: novas metodologias colaborativas
Sampayo Falcón Aurora: México. ID. 0000-0002-3364-2670
Universidad Oparin, Posgrado en Formación Docente, Estado de México, México.
Email: aurorasampayo@gmail.com
Resumen
A partir del paradigma sociofectivo donde la escuela secundaria ha transitado de ser un
espacio homonormativo hacia el giro afectivo que ve los espacios de aprendizaje como
espacios de familiaridad, se da cuenta de la literatura que ha permitido la mudanza de un
tipo de educación en donde la evaluación es un momento del proceso educativo y no solo
el resultado de parámetros comparables que justifican el atraso y progreso de la formación
escolar de una etapa biológica como lo es la adolescencia. Se analiza la coevaluación como
estrategia de apoyo para estudiantes de secundaria con bajo rendimiento escolar,
enmarcada en el paradigma socioafectivo. Se plantea que la escuela ha transitado de un
modelo homonormativo hacia espacios de familiaridad, donde la evaluación se concibe
como parte del proceso educativo y no solo como resultado. El texto aborda la
adolescencia como etapa crítica de cambios físicos, emocionales y sociales, vinculando
factores familiares, socioeconómicos, emocionales y motivacionales con el desempeño
académico. Se destaca la importancia de la familia como primer espacio formativo, así
como las repercusiones de la desintegración familiar y las carencias económicas en el
rendimiento escolar. Además, se subraya el papel del docente en identificar problemáticas,
generar confianza y aplicar metodologías colaborativas como el aprendizaje basado en
proyectos acompañado de coevaluación. La propuesta busca fortalecer la identidad,
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autonomía y motivación de los adolescentes, promoviendo ambientes inclusivos y
afectivos que favorezcan su desarrollo integral.
Palabras clave: coevaluación, aprendizaje basado en proyectos, adolescencia, bajo
rendimiento, secundaria
Abstract
Based on the socio-affective paradigm, where secondary school has shifted from a
homonormative space to an affective one that views learning spaces as spaces of
familiarity, this article examines the literature that has enabled this shift in education. In
this new approach, assessment is seen as an integral part of the educational process, rather
than simply the result of comparable parameters that justify the progress or delays in
schooling during a biological stage such as adolescence. Peer assessment is analyzed as
a support strategy for secondary school students with low academic performance, framed
within the socio-affective paradigm. The article argues that schools have moved from a
homonormative model to spaces of familiarity, where assessment is conceived as part of
the educational process and not just as an outcome. The text addresses adolescence as a
critical stage of physical, emotional, and social changes, linking family, socioeconomic,
emotional, and motivational factors to academic performance. The importance of the
family as the primary educational environment is highlighted, as well as the repercussions
of family disintegration and economic hardship on academic performance. Furthermore,
the role of teachers in identifying problems, building trust, and implementing
collaborative methodologies such as project-based learning with peer assessment is
emphasized. The proposal aims to strengthen adolescents' identity, autonomy, and
motivation by promoting inclusive and supportive environments that foster their holistic
development.
Keywords: peer assessment, project-based learning, adolescence, underachievement,
secondary education
Resumo
Baseado no paradigma socioafetivo, em que o ensino secundário passou de um espaço
homonormativo para um espaço afetivo que considera os ambientes de aprendizagem
como espaços de familiaridade, este artigo examina a literatura que possibilitou essa
mudança na educação. Nessa nova abordagem, a avaliação é vista como parte integrante
do processo educativo, e não simplesmente como o resultado de parâmetros comparáveis
que justificam o progresso ou os atrasos na escolaridade durante uma fase biológica como
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a adolescência. A avaliação por pares é analisada como uma estratégia de apoio para
alunos do ensino secundário com baixo desempenho acadêmico, enquadrada no
paradigma socioafetivo. O artigo argumenta que as escolas passaram de um modelo
homonormativo para espaços de familiaridade, onde a avaliação é concebida como parte
do processo educativo e não apenas como um resultado. O texto aborda a adolescência
como uma fase crítica de mudanças físicas, emocionais e sociais, relacionando fatores
familiares, socioeconômicos, emocionais e motivacionais ao desempenho acadêmico.
Destaca-se a importância da família como principal ambiente educativo, bem como as
repercussões da desintegração familiar e das dificuldades econômicas no desempenho
acadêmico. Além disso, enfatiza-se o papel dos professores na identificação de
problemas, na construção da confiança e na implementação de metodologias
colaborativas, como a aprendizagem baseada em projetos com avaliação por pares. A
proposta visa fortalecer a identidade, a autonomia e a motivação dos adolescentes,
promovendo ambientes inclusivos e acolhedores que estimulem seu desenvolvimento
integral.
Palavras-chave: avaliação por pares, aprendizagem baseada em projetos, adolescência,
baixo rendimento escolar, ensino secundário
Fecha de envío: 24.10:2023
Fecha de aprobación: 15.01:2024
Fecha de publicación: 08.02:2024
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Introducción
La educación secundaria está catalogada como un nivel educativo obligatorio, con la
finalidad de dar continuidad y otorgarle al alumno nuevos conocimientos. Este nivel
para algunos docentes es un gran reto por la edad que se está abarcando que es de los 11
a los 15 años aproximadamente, periodo donde se está iniciando la adolescencia.
Los adolescentes se enfrentan a un sinfín de cambios como físicos, emocionales,
psicológicos y sociales, pero en algunos casos no son los únicos conflictos a los cuales se
enfrentará el estudiante. En ocasiones se manifiestan factores externos que tendrán una
repercusión en su desempeño académico.
Estos factores pueden ser familiares, socioeconómicos o motivacionales por
mencionar algunos; cuando alguna problemática se presenta y repercute en lo académico,
entonces estamos hablando de bajo rendimiento escolar, que una vez detectada la
problemática el docente debe implementar una estrategia buscando el beneficio del
alumno.
Con el propósito de engarzar estas problemáticas y sistematizarlos en una
propuesta de transición (homormartiva al giro afectivo), la presente investigación
retomará la estrategia de aprendizaje basado en proyectos la cual ira acompañada por la
coevaluación, la cual se puede definir como una evaluación entre pares, esta se puede
realizar con un proyecto de corto o largo plazo, aclarando que el docente siempre
acompañará durante el proceso al alumno.
La investigación consta de dos apartados: el primero dedicado a las problemáticas
socioafectivas y el segundo a la coevaluación y al aprendizaje basado en proyectos. Se
recoge la literatura que apoya la tesis según la cual la educación básica se está
convirtiendo en un espacio de familiaridad socioafectiva que contribuye a resolver los
problemas de desintegración familiar y por tanto del tejido social.
1. Literatura acerca de la adolescencia y las funciones de la
escuela secundaria
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Desde una concepción garantista en México, la educación Secundaria está catalogada
dentro de los niveles obligatorios y básicos junto con preescolar y primaria, esto quiere
decir, que los padres tienen el derecho a enviar a sus hijos a las escuelas y las escuelas
garantizan su obligación constitucional en aceptar a los niños que lo soliciten. Todos los
niños y adolescentes pueden acceder a ella de forma gratuita.
El año 2020 el INEGI reportó la cifra según la cual el 84.2% de adolescentes
estaban matriculados a nivel secundaria 1, en comparación con el porcentaje del 2014 que
era de 88.3% y el 2015 de 87.9%. Una de las razones es que la diferencia de alumnos
matriculados del 2015 al 2020 tiene que ver con los flujos migratorios, sin embargo, el
reposte conjetura que es el nivel con mayor número de alumnos matriculados en
comparación con el nivel Medio Superior.
La educación del país ha pasado por diferentes etapas históricas, cada una de estas
etas etapas se ha encargado de elevar el nivel académico, asumiendo que el alumno pueda
tener conocimiento, desarrollar habilidades, aptitudes y valores, con la intención de que
sea autónomo, aparte de que se le prepara para el mundo laboral. Bajo estos supuestos,
las secundarias se encargarían de fortalecer la identidad de los valores nacionales, y de
los elementos culturales, científicos y tecnológicos (SEP, 1996, pág. 407).
Identificar desarrollo de un país con los niveles de alfabetización ha sido una
constante en la literatura académica, por ejemplo, Weiss, Quiroz y Santos del Real
mencionan que se esperaba que “quienes llegaran a este nivel, fueran personas pensantes,
responsables y útiles a la sociedad” (2005, pág. 24).
Por su parte, Tedesco (2001), afirma que la enseñanza secundaria debe brindar
formación básica para responder al fenómeno de la universalización de la matrícula,
preparar para los niveles superiores a aquellos que aspiran a continuar estudiando,
preparar para el mundo del trabajo a los que dejan de estudiar y quieren o tienen que
integrarse a la vida laboral y formar una personalidad integral.
La cuestión es que la educación secundaria corresponde a un nivel educativo que
atiende a los alumnos entre 11 y 15 años aproximadamente, es decir que de acuerdo con
el desarrollo humano es la etapa de la adolescencia, concepto que ha evolucionado en
función de paradigmas científicos y sociales.
La Adolescencia procede de la palabra latina “adolescere”, del verbo adolecer, y
en castellano tiene dos significados: tener cierta imperfección o defecto y, también,
crecimiento y maduración. Esta etapa se acompaña de intensos cambios físicos,
psicológicos, emocionales y sociales; “se inicia con la pubertad, aspecto puramente
orgánico, y termina alrededor de la segunda década de la vida, cuando se completa el
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crecimiento y desarrollo físico y la maduración psicosocial” (Güemes-Hidalgo,
González-Fierro y Hidalgo Vicario, 2017, pág. 234).
Juárez (2002, pág. 35) dice que la adolescencia es una etapa central en el proceso
de construcción de la identidad. Esta etapa tiene las características que concuerden con
las necesidades psicológicas y vitales que el adolescente está experimentando.
El tránsito por la adolescencia es una etapa crítica, en cuanto que el adolescente
experimenta un sinfín de cambios físicos, psicológicos, emocionales, etc. Se podría decir
que es como una montaña rusa, en un momento se está en la cima y en un abrir y cerrar
de ojos se puede estar descendiendo sin una razón aparente, se está en buscan de adoptar
algún tipo de identidad de lugar, grupo e ideología. Hay un proceso de reconstrucción de
su identidad que hará que se pueda adaptar a la sociedad y a la escuela conforme a las
experiencias que se tengan y a la maduración en la asimilación de eventos de diversos
tipos.
La identidad se va configurando durante esta etapa se conforma como un proceso
permanente que se realiza en condiciones sociohistóricas particulares, por ejemplo, en el
espacio de la vida cotidiana, no abstraído de sus particularidades, el sujeto participa, y se
va haciendo múltiple, “en tanto innumerables elementos del orden social se incorporan
como puntos de referencia para el sujeto; como adscripciones identitarias a las que los
sujetos se adhieren” (Reyes, 2009, pág. 149).
En esta etapa los adolescentes tienen más cercanía hacia grupo de amistades, ya
que comparten intereses, gustos y afinidades que harán que se identifiquen entre ellos; la
escuela será vista como un espacio para convivir con sus compañeros y/o amigos, creando
así comunidades afectivas.
A este respecto, Reyes menciona que los docentes logran visualizar este proceso
en el poco interés de los adolescentes por la escuela y su función educativa o, mejor dicho,
por “las prácticas educativas que se desarrollan en las instituciones educativas” (2009,
pág. 154).
Se podría pensar que son muy pocos los estudiantes que están realmente
interesados o están conscientes ¿a qué se va a la escuela? Sin embargo, eso no significa
que no estén interesados, cada uno mostrará interés por aprender de diferente manera. De
este modo la escuela se ha adoptado una posición neutral, donde el adolescente puede
expresarse con libertad entendiendo que están un tipo de convivencia familiar.
Los adolescentes que muestran esa distancia y/o rompimiento con su socialización
van construyendo espacios de autonomía y de libertad para tomar decisiones al interior de
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las instituciones en las que participan, algunas de las cuales producen enfrentamientos con
los demás miembros, con las normas y con creencias tradicionales. El esparcimiento y la
libertad que se encuentran en las escuelas, a veces también representan un escape, un
desahogo a situaciones que viven los adolescentes fuera de ellas, problemas económicos,
conflictos con los padres o la carga que representa el trabajo que algunos de ellos realizan
fuera de la escuela (2009, pág. 155).
Así como es importante que el adolescente forme vínculos con sus compañeros,
que pueda identificarse con ellos, sin dejar de lado el vínculo que formara con sus
docentes, quienes son guías no solamente de este nivel, sino que lo acompañará durante
sus logros escolares posteriores.
Esta interacción se creará y se fortalecerá dentro de un aula de clases, pues la etapa
de la adolescencia es señalada como una de las más complejas por todos los cambios que
se han mencionado anteriormente, pero no significa que el docente no sea capaz de
enseñar y guiar al estudiante durante estos tres años de formación.
El educador irá conociendo a sus alumnos por medio de las actividades que
realizan en el salón de clases, así el profesor podrá identificar las habilidades de cada uno
de ellos y usarlas a favor de diversos proyectos educativos; es de suma importancia que
el profesor logre identificarlo, ya que le permitirá que todos puedan explotar sus
habilidades, pero también creara áreas de oportunidad para que el adolescente visualice
qué puede desarrollar y qué puede fortalecer en sus competencias.
Es preciso que el docente conozca y fomente un ambiente sano y de respeto,
generando así un voto de confianza del alumno, enviando el mensaje de que podrán
expresarse si es que algo no quedo claro o si es que no están de acuerdo ante alguna
situación.
Otro punto por considerar es el interés que el alumno manifiesta por la clase o la
materia: generar estrategias para que los estudiantes investiguen gracias a que el profesor
da oportunidad de que pueda hacer retroalimentaciones sobre algún tema. No solo el
docente es el que enseña como lo sugería la vieja escuela, sino que ahora los educandos
pueden tener una participación en clase, rompiendo los paradigmas homonormativos
tradicionales.
Todo lo mencionado debe ir acompañado del respeto y la confianza que el alumno
deposita en el profesor y viceversa. El docente le inculca al alumno que hay reglas y
normas, pero hay que darle oportunidad de que pueda expresarse y manifestar si en algo
no están de acuerdo.
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El que el docente esté atento a los comportamientos e interacción de los alumnos
dentro del aula le permitirá identificar si algún alumno es pasivo, no está rindiendo
adecuadamente o tiene un cambio significativo en su conducta lo cual se puede ver
reflejado en sus calificaciones, como, por ejemplo, cuando un alumno que tiene un buen
promedio y de repente sus calificaciones bajan, es un foco de alerta. Aquí la tarea del
profesor será identificar qué está sucediendo, cómo se le puede apoyar y en caso necesario
canalizarse con un especialista, con la intención de que el estudiante mejore su
rendimiento académico.
Es importante la comunicación con el alumno, lo mismo que con el padre de
familia. Si lo vemos de este modo, se formará un equipo con el docente, alumno y el padre
de familia para que exista el seguimiento necesario y poder beneficiar al estudiante.
1.2 Bajo rendimiento escolar y factores de riesgo
El bajo rendimiento escolar y los factores de riesgo cuanta con una extensa literatura, por
ejemplo, Hoyos define el rendimiento académico como una medida de capacidades
respondientes o indicativas que manifiestan, en forma estimativa, “lo que una persona ha
aprendido como consecuencia de un proceso de instrucción o de formación” (2011, pág.
9). En cambio, Mora y Martínez-Otero (2007) mencionan que es el producto que da el
alumnado en los centros de enseñanza y habitualmente se expresa a través de las
calificaciones escolares.
Esto quiere decir que el rendimiento académico se detecta por medio de la
evaluación que se aplique dentro del aula de clases, refiriendo que el alumno que se le
asigne una calificación alta es porque realizó sus actividades, participó y entregó
proyectos, por dar un ejemplo, el que cumpla con los puntos marcados en una escala
evaluativa, obtenga el rango mayor de calificación estará manifestando que el
aprovechamiento escolar es exitoso, pero, qué pasa con los alumnos que tiene una
situación contraria.
Esta situación refleja el concepto de bajo rendimiento académico, es decir cuando
los alumnos no han adquirido en el tiempo previsto, de acuerdo con los programas
establecidos y las capacidades intelectuales, los resultados que se esperan de él (Fueyo,
1990; Brickin y Brickin, 1971, citado por Ruiz de Miguel 2001).
El bajo rendimiento académico está relacionado con contextos, individual, social,
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familiar y educativo. En el individual se encuentran factores como, el autocontrol, la falta
de concentración, motivación, la autopercepción, proceso y uso de la información; en el
social, las desventajas socioculturales desde el tipo de vecindario que habita; en el
familiar, el clima afectivo, el nivel socio económico, la estructura familiar y el
acompañamiento de las familias en las responsabilidades escolares; y en lo educativo, la
enseñanza que se relaciona con los estilos de aprendizaje de los estudiantes, el escaso
aprovechamiento de los potenciales cognitivos, los sistemas de evaluación, las
intervenciones didácticas, el entrenamiento de habilidades cognitivas, las prácticas
pedagógicas, los recursos materiales, la comunicación asertiva por parte del docente, las
estrategias de evaluación, la retroalimentación y las características de los docentes
(Cortés, 2017, pág. 18).
Es imprescindible que como profesor e institución se identifique cuáles son los
factores de riesgo por el cual el alumno estaría atravesando y estaría ocasionando un bajo
rendimiento escolar. Una vez que se tiene reconocido la problemática es imprescindible
encontrar diversas estrategias para poder recuperar al estudiante, cada una de ellas con la
intención de mejorar y fortalecer sus procesos de aprendizaje.
Se irán desglosando cada uno de estos factores con la intención de que el docente
cuente con una base didáctica que le permita comparar características específicas
haciendo más fácil detectar si su alumno estuviese presentando algún a situación similar.
1.3. Familiar
La familia se vuelve un punto clave, porque es el primer contacto que se tiene con la
educación y formación, donde se establecerán valores, cultura, tradiciones, reglas y
normas que acompañarán durante toda la vida, pues el alumno es el reflejo de lo que
vivimos en casa.
La familia es la única institución que se encuentra presente en todas las sociedades
conocidas, desde la más desarrollada hasta la más primitiva. En la familia, existe un
sistema de obligaciones y derechos que no está controlado externamente, sino que se rige
por los miembros que la constituyen. Además, la familia cumple con numerosas funciones
sociales simultáneamente, algunas tan importantes como la económica y la educativa, un
aspecto que no se encuentra en ninguna otra institución social. Finalmente, tenemos que
destacar la capacidad de la familia para ofrecer a sus miembros toda una serie de recursos
relacionados con el bienestar de la persona, como apoyo, afecto, cariño y comprensión
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(Estévez, Jiménez y Musitu, 2007, pág. 17).
La familia es entendida como una estructura organizativa antepuesta a la
mediación y a la integración de las exigencias internas y externas al sistema (Cusinato,
1992).
La familia es una estructura social, cada integrante estará cumpliendo con un rol
específico, aunque en ocasiones estos roles no son llevados por las personas
correspondiente, algunos de los integrantes deberán fungir con ese papel, está estructura
ha ido haciendo una metamorfosis y se ha adaptado a las circunstancias de la sociedad.
En México según el Instituto de Investigaciones Sociales2tiene clasificado 3 tipos de
familias como principales, de la cual surgen otras clasificaciones, como son:
1. Familias tradicionales: Son aquellas en las cuales están presentes el papá, la mamá
y los hijos. Entre las familias tradicionales existen tres tipos: las familias con
niños, las familias con jóvenes y las familias extensas, es decir, aquellas en las
cuales además del papá, la mamá y los hijos existe algún miembro de otra
generación, como los abuelos o los nietos.
2. Familias en transición: No incluyen alguna de las figuras tradicionales, como el
papá, la mamá o los hijos. Dentro de este tipo de familias se encuentran las
familias de madres solteras; las familias de parejas jóvenes que han decido no
tener hijos o postergar por un tiempo su nacimiento; las familias formadas por una
pareja adulta o cuyos hijos ya se fueron del hogar.
3. Familias emergentes: Aquellas familias que han crecido principalmente a partir del
nuevo milenio. En esta clasificación figuran las familias de padres solteros, las
familias de pareja del mismo sexo y las familias reconstituidas, es decir, las
familias que se forman cuando uno o los dos cónyuges han tenido relaciones
previas.
Minuchin (1999, citado por Paz-Navarro et al 2009) ha señalado que cada vez existen
más familias constituidas en algún tipo de red extensa o experimenten divorcio, abandono
u otro casamiento. Este hecho hace que el adolescente se enfrente a problemas
complicados lo que puede afectar su rendimiento escolar, además de que durante la
adolescencia la familia suele presentar periodos de crisis y transición. Sostiene además
que la influencia de la familia sobre sus miembros es demostrada experimentalmente, ya
que tanto el niño como el adolescente, responden a las tensiones que afectan a su familia.
La importancia de la familia en cuanto eje de apoyo de la trayectoria escolar del
adolescente, donde los padres que participen en las actividades escolares dan cuenta del
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seguimiento académico que marcará los logros que él estudiante obtenga.
Como se ha venido señalando, la familia ha ido evolucionando y esto en ocasiones
trae una repercusión en el estudiante, es importante que el docente tenga conocimiento
del origen de los alumnos, ya que en ocasiones algunas las inconformidades se
manifiestan en la escuela para que el tutor responsable pueda prestar esa atención y darles
solución a las problemáticas.
Ruiz de Miguel (2001, pág.82), señala que es preciso considerar que el proceso de
enseñanza/aprendizaje no tiene lugar en un ambiente aséptico y aislado, sino que en él
influyen todos los aspectos emocionales que afectan al individuo, por lo que, desde la
perspectiva holística, es necesario tener en cuenta todos los ambientes que rodean al
individuo a la hora de explicar su rendimiento escolar, en el que la familia tiene un peso
muy importante sobre todo en determinadas las primeras etapas educativas.
A este respecto hay dos variantes: la primera en donde los padres que están
comprometidos en brindar el apoyo y acompañamiento al adolescente y la segunda en
contraposición de los padres que están ausente o adentrados en situaciones familiares que
de manera directa o indirecta afectan al adolescente, como por ejemplo la separación
conyugal.
Desafortunadamente, en esta última situación el alumno que manifiesta un bajo
rendimiento escolar no cuenta con apoyo necesario por parte de sus padres. En esta etapa
crucial de transición y de cambios, el adolescente podría caer en el pensamiento pesimista
de que si no hay interés en casa por qué él debe esforzarse en la escuela.
1.4 Socioeconómico
El lado socioeconómico va de la mano con la estructura familiar, se espera que los padres
puedan otorgarles a los hijos un estatus estable, de seguridad fundamentalmente
económica. Sin embargo, ante la escases de empleos y salarios bajos, las familias
promedio enfrentan situaciones de carencia que producen estrés, lo que ocasionara roces
entre los padres y en ocasiones en los hijos. Puede ocurrir que un niño menor no se
cuenta o mejor dicho no entiende que está sucediendo, pero un adolescente será
consciente de las problemáticas que hay en casa.
Ante dichas tensiones, Lorena y Banda hace referencia que cuando los padres
están estresados por falta de dinero, “pueden estar alterados en su estado de ánimo y la
mayoría externa su estrés con los hijos, gritando, castigándolos sin motivo alguno” (2017,
pág. 33).
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Asbury (1974), señala que la posición social de la familia va a producir
variaciones respecto de la importancia que dan los padres al éxito escolar, aspecto que
influye sobre los resultados del alumno; en las posiciones más desfavorecidas el éxito
escolar es escasamente valorado.
Bronfenbrenner (1986) señala que se puede delimitar el estilo de vida, las
actitudes y valores y el nivel de vida de las familias estudiando las características
socioeconómicas del entorno en el que viven: cuanto más bajas son las posibilidades
económicas, mayores probabilidades hay de que los padres mantengan relaciones
volubles e inestables entre sí. Los adolescentes muestren desinterés por las tareas
académicas, infravaloren las actividades culturales y escolares y, como consecuencia, no
estimulen, motiven ni ayuden adecuadamente al alumno que, con frecuencia, verá
disminuido su rendimiento. Ante esta situación los padres buscaran solventar los gastos
que la familia puede tener, llevándolos a descuidar en ámbito educativo de los hijos, esto
puede desencadenar el poco interés que puede manifestar el alumno por mejorar el
rendimiento escolar.
Cabe señalar que no en todos los casos esto determinara el rendimiento
académico, porque algunos alumnos lo tomaran como motivación para sobresalir y así
poder apoyar a sus padres en situación económica y poder acceder a estilo de vida
diferente.
1.5 Emocional
Como lo hemos mencionado anteriormente el adolescente se encuentra en una de las
etapas más críticas de su desarrollo, por todos los cambios experimentara durante esta
edad. Por tal motivo podrían presentar alguna problemática emocional, como baja
autoestima, inseguridades o falta de reconocimiento en los logros que ha obtenido, por
mencionar algunos; esto se vera reflejado en su comportamiento y desempeño escolar.
Lorena y Banda pone el siguiente ejemplo. Cuando el docente pide al alumno a que
participe aportando información referente al tema que se esta llevando a cabo y el alumno
no es capaz de lograrlo, esto podría ser resultado de la falta de conocimientos, pero lo que
en realidad originó que el niño no comprendiera la información es el “cómo se siente
dentro del aula o fuera de ella, por lo tanto, no tuvo motivación para estar atento en clases”
(2017, pág. 48).
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Puede ser que el alumno haya pasado por alguna situación dentro del salón de clases en
la cual se sintió expuesto frente a sus compañeros y profesor, por tal motivo prefiere
reservar sus participaciones o no sobresalir en clase para no volver experimentar ese
sentimiento.
León (2012) menciona algunas características donde las cuestiones emocionales
repercuten en el bajo rendimiento escolar:
No actúan de acuerdo con su edad: Son aquellos niños que ejecutan conductas que
no van acorde a su edad cronológica y que ya otros de la misma edad no presentan.
Estas pueden ser conductas inconscientes porque realmente quieren evadir
responsabilidad.
● Agresividad: Pueden reaccionar de manera agresiva ante la petición de sus
mayores para que realicen sus actividades cotidianas.
Sentimientos de culpa: Se presenta ante los constantes regaños o castigos que el
alumno recibe ya sea por parte de los padre o docentes que ocasiona que el alumno
se sienta incomprendido y rechazado.
Consentimiento de los padres: Cuando el niño presenta desventajas dentro del área
escolar, y los padres se entera, es probable que ellos sean los que están fomentando
que el estudiante no realice sus tareas por su cuenta, debido a que los papás
trabajan y no puedan estar con él resolviendo dudas, pero dejándole a él que lo
resuelva.
● El fracaso como intento no logrado: Algunos adolescentes viven sus fracasos como
una pérdida de su propio valor como personas; por esta razón no intenta nuevas
tareas para no comprobar que no puede; suelen abandonarlas ante el más mínimo
obstáculo adoptando una imagen de mismos, por lo que no se arriesga a la
posibilidad de fracasar.
Es importante que el docente observe y mantenga canales de comunicación con sus
alumnos, debe trabajar con el estudiante en diferentes dinámicas que le puedan dar
herramientas de como enfrentarse a diferentes situaciones de desestima por no recibir
reconocimiento. Los estudiantes puedan valorar los alcances, así como romper barreras
de índole psicológico o cognitivo, fortaleciendo con ello la seguridad y autoconfianza.
1.6 Motivación escolar
La motivación está relacionada con metas a corto, mediano y largo plazo. La autonomía
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para cumplir metas tiene que ver con la motivación escolar.
Para Ajello (2003) la motivación es la responsable de sostener el desarrollo de las
actividades significativas para la persona, en las cuales toma parte. Además, señala que,
en el plano educativo, la motivación debe entenderse como la predisposición para
aprender y continuar haciéndolo de forma autónoma.
Para Ormrod (2008. Pág. 508), la motivación es un estado interno que nos anima a actuar,
nos dirige en determinadas direcciones y nos mantienen en algunas actividades. Por su
parte, Picó sostiene que al transferir “la motivación al contexto escolar define el interés
que tiene el alumno por su propio aprendizaje o por las actividades que le conduce a él”
(2014, pág. 7).
La motivación en el aula se dará por parte del profesor y el estudiante, mucho dependerá
de la dinámica que se tenga en clase, el profesor tendrá todas las bases para que el alumno
aprenda, pero no se tratara de que se le llene de información porque eso hará que el alumno
pierda el interés, pero en cambio si se tiene un equilibrio y en cada clase se da la
participación constante entre ambas partes generara el interés por investigar y saber más
sobre la materia, haciendo que el alumno se mantenga motivado, se fije metas de lo que
quiere alcanzar al final del curso.
Cada una de las metas que se establezcan durante el paso por la escuela son para adquirir
conocimiento, habilidades, actitudes y hábitos que harán que tenga mejor
aprovechamiento de sus capacidades, aparte de que en el área social aprenderá a
relacionarse y convivir con otras personas.
La influencia que puede tener el docente en la motivación del estudiante es muy
importante, la manera de hacerlo es mediante la planificación y la toma de decisiones,
ambos componentes integrales de la enseñanza y relacionados con el rendimiento
académico del estudiante (Pintrich y Schunk, 2006, citado por Picó, 2014).
Toda actividad planteada para la clase debe tener una finalidad, que es lo que se quiere
que el estudiante aprenda, hacia dónde se va a dirigir el aprendizaje. Cada una de las
planificaciones se adaptarán a las características del grupo, ya que la dinámica de cada
grupo será diferente, aunque el docente y la materia sea la misma.
Por medio de las actividades el docente identificara quien se muestra enérgico o
desanimado a la hora de realizarlas, por eso es importante prestar atención al
comportamiento de los alumnos, en ocasiones se piensa que no tiene relevancia, pero al
ver que es una conducta repetitiva y que se hace notoria en cualquier actividad a
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desarrollar, esta conducta nos sugiere que el alumno no está interesado en llevarlas a cabo.
A este respecto García (citado por Morales y Félix, 2015) menciona que la motivación
puede presentarse de tres formas:
1. Extrínseca: Se presenta cuando el alumno realiza actividades de aprendizaje por
motivos distintos al aprendizaje por decirlo en otras palabras, el aprendizaje se
logra a manera de obtención de bienes o recompensases que son atractivas para los
alumnos o incluso puede darse no de la promesa de obtención sino también de la
promesa de evasión de penalizaciones que son impuestas por sus padres o tutores
o cualquier figura de autoridad existente, dando como resultado que el alumno no
se interese en el aprendizaje, si no en las consecuencias que se derivan de la
actividad de aprendizaje
2. Intrínseca: Se da cuando el alumno se ve interesado por las actividades de
aprendizaje por motivos meramente personales como es la satisfacción que
produce el aprendizaje mismo.
3. Internalizada: Es aquella que se encuentra definida entre la intrínseca y la
extrínseca, aunque podría definirse de manera más exacta como un estado
motivador resultante de la evolución de un alumno que forma parte de una
motivación extrínseca pero teniendo una fuerte tendencia a la intrínseca sin lograr
llegar a ella, esta se refiere en términos educativos como un alumno que realiza
las actividades encomendadas, no por el disfrute de participar en ellas o efectuarla
ni por la satisfacción de aprender, si no por que ha asumido como propios, ciertos
valores que él ha determinado como importantes (ya sea por decisión propia o por
alguna influencia de los socializadores cercanos), sin importar que las actividades
no sean de interés inicial, si la actividad en cuestión pertenece a algún criterio de
importancia lo hará en base a esto.
Es importante que el docente tenga identificado estos tipos de motivación para poder
usarlas a favor del estudiante, si se mantiene un grupo motivado entre ellos podrán influir
en los demás para que las actividades puedan realizarse, además el uso del reforzador no
debe ser exclusivamente incentivarle la calificación, en cambio, se le debe demostrar al
estudiante que si lo intenta y lo logra es una satisfacción personal. El profesor debe
reconocer cada esfuerzo, por mínimo que sea.
2. Coevaluación
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Antes de adentrarnos a la coevaluación es importante que se defina qué es una evaluación,
Quesada (2019), dice que la evaluación debe ser entendida como un proceso de
adquisición de competencias, destrezas, conocimientos, habilidades, valores, así como
debe ofrecer al alumnado una visión de cuál es su punto de partida, tras un trabajo donde
haya tenido que investigar, el alumno debe buscar, resolver, entender, etc., cuál es su
evolución, entonces se entenderá que evaluar es otorgar un valor a un proceso de
aprendizaje.
La SEP considera a este proceso como una medición individual de los conocimientos,
habilidades, las destrezas y en general, de los propósitos. Sánchez y Martínez (2020), dice
que la evaluación implica un proceso sistemático de acopio de información mediante la
aplicación de diversos instrumentos, como pueden ser exámenes escritos u orales, para
“analizarse con rigor metodológico, fundamentar la toma de decisiones y promover el
aprendizaje complejo en los estudiantes” (1994. pág. 17).
La evaluación va encaminada a una retroalimentación con la finalidad de mejorar e
innovar en educación, romper los paradigmas tradicionales donde se piensa que el docente
es el único encargado de proporcionar y facilitar información al estudiante, aunque en la
actualidad y con los avances tecnológicos todos pueden acceder a un sinfín de
información el cual puede usarse con fines educativos, se admite también que el
estudiante será también un canal de conocimiento para sus compañeros y profesores.
La autoevaluación es una modalidad de evaluación que consiste en que cada alumno
realiza una valoración de una actuación concreta o de sus propios progresos en un
momento determinado de su proceso de aprendizaje (Castillo y Cabrerizo, 2003, p. 87),
mientras que se entiende por heteroevaluación una evaluación externa, que se materializa
cuando cada persona, en correspondencia con su patrón de resultados, evalúa a otro(s),
quiere decir entonces que una persona que tenga el dominio de la materia puede asignar
una evaluación (Fernández y Vanga, 2015)
Y coevaluación (Torres y Torres, 2005) es la evaluación entre pares o iguales, donde los
roles se intercambian entre evaluadores y evaluados alternativamente.
La coevaluación como la manera que permite comparar criterios de valoración
entre los estudiantes y el docente. Esta dinámica favorece, entre otras cosas, un
aprendizaje desde la dimensión socioafectiva, relacionado con la aceptación de
la diversidad de perspectivas y con la posibilidad de negociación de sentidos y
criterios como referentes para la valoración del aprendizaje del otro. (Borjas,
2011)
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La coevaluación se desarrolla con el objetivo de considerar el nivel, valor o calidad de
los resultados obtenidos en alguna actividad, proyecto o dentro de la materia misma, se
busca verlo como una oportunidad para que los alumnos puedan dialogar de la manera
más objetiva los parámetros de dicho trabajo, de esa manera podrán reconocer liderazgos,
en donde trabajar más y que fortalezas tienen dentro del grupo, no se trata de marcar los
errores de los compañeros con la intención de lastimar o agredir, sino todo lo contrario,
se debe crear un ambiente de comprensión que de pauta a la retroalimentación y apoyar
el crecimiento de cada uno de ellos.
La secretaría de Educación Pública (2012), menciona que “la coevaluación puede
constituir otro medio que propiciará que los alumnos expliquen a otros sus razonamientos,
analicen lo que hicieron y se proporcionen las ayudas o andamiajes necesarios.” De igual
forma González (2005), argumentan que normalmente el concepto de coevaluación se
utiliza para referirse a la evaluación entre pares, entre iguales y, una vez más, suele
limitarse a la evaluación entre alumnos. Habitualmente se refieren a tareas individuales,
desde el momento en que las clases se trabaja con actividades por grupos (más o menos
numerosos).
Furnham y Ferrari (1997), habla que el trabajo en grupo requiere que los
estudiantes entiendan los procesos grupales, sean capaces de coordinar tareas y manejar
las relaciones interpersonales, así como desarrollar ciertas habilidades para la resolución
de conflictos.” Burdett (2007) encuentra que las principales dificultades que aparecen en
la dinámica grupal están relacionadas con la falta de asistencia a las reuniones del grupo,
el exceso de liderazgo por parte de algún miembro, la intromisión de los miembros en las
tareas correspondientes a otro estudiante y la falta de contribución al trabajo por parte de
alguno de ellos. Cuando las habilidades y los esfuerzos de otros “afectan a la recompensa
que obtiene un individuo a través de la calificación del trabajo, estas disfuncionalidades
del grupo cobran aún una mayor importancia.”
Barriopedro et al. (2015), mencionan que “el alumno evalúe el proceso, no solo el
resultado, es probable que le permita un conocimiento más profundo del resto de los
miembros y el realizar ajustes en la dinámica del grupo que desembocan en una mejor
valoración tanto del funcionamiento del equipo como del resultado.”
La coevaluación se debe considerar como un privilegio dentro del sistema
educativo, porque emerge los conocimientos construidos por el alumno y verse como un
medio de regulación donde se registran y se comprueban los aprendizajes.
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Y es que se debe recalcar la responsabilidad que como alumno se tiene en esta
evaluación o en cualquier otra, porque al dar una retroalimentación se pretende que sea
objetiva, madura, que sean capaces de usarla no solo en el ámbito educativo sino también
de manera profesional, en algunos casos se favorece a los que se tiene algún lazo de
amistad o con quien se lleven bien para que en su momento de ser evaluados tengan esa
empatía de calificarlo con un alto porcentaje, entonces no se estaría cumpliendo el
objetivo de ser imparciales, aparte de que también se pueden enfrentar a una oposición
por parte del educando porque se tiene presente que el único que otorga un valor a sus
avances es el profesor, entonces ante esta nueva vertiente se sienten inseguros y expuestos
a que su calificación será proporcionada por sus compañeros.
Antón y Moraza consideran:
Que la práctica de la evaluación por pares, conlleva el desarrollo de destrezas y
habilidades útiles para el desarrollo profesional y personal, que incluyen la
capacidad de análisis crítico, la capacidad de escuchar y responder con
argumentos, el contraste de ideas, la responsabilidad y el respeto a los otros y
consideramos que este tipo de evaluación puede ser muy útil para el desarrollo de
las misma; en su futuro profesional, en muchas ocasiones, los graduados se van a
ver obligados a trabajar en equipo y una de las críticas que desde el mundo del
empleo se han dirigido a la formación universitaria, es la escasa capacitación de
los titulados en este tipo de competencias sociales. (2010, pág. 689).
Al dar apertura a la coevaluación no solo se quedará en el aula, sino que se le dará al
alumno una herramienta funcional que podrá aplicar de manera profesional al realizar
trabajos en equipos y poder dar opiniones, observaciones, análisis de lo que él y sus
semejantes hacen a la hora de realizar su trabajo.
2.1 Aplicación de la coevaluación en las aulas con apoyo de estrategias
Para poder llevar a cabo una coevaluación dentro de las aulas educativas es importante
que el docente tenga muy claro la intención de llevar este tipo de evaluación, en este caso
el objetivo principal es poder recuperar al alumno o alumnos que tienen un bajo
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rendimiento escolar, hay que recalcar que no solo será que el alumno pueda obtener una
calificación alta, sino que también pueda obtener el aprendizaje esperado.
La calidad de una evaluación se juega en cada uno de sus aspectos y componentes;
en esto adquiere un papel fundamental el grado de coherencia que existe entre ellos.
Diseñar una evaluación puede verse como un proceso continuo de toma de decisiones,
que deben estar en sintonía y ser consistentes entre sí, para asegurar que la evaluación
cumpla sus propósitos y entregue la información esperada, sólida y robusta (Flotts y
Rodríguez, pág. 14).
Es primordial que se tenga muy claro el ¿para qué?, ¿Cuándo? Y ¿Cómo?, cuando
se está aplicando una evaluación para que sea viable y confiable a la hora de su aplicación,
aparte de que tenga seguridad de que cumplirá con los propósitos, en caso de no ser así se
pueda hacer las modificaciones correspondientes. Una vez que tenemos identificado la
problemática y hacia dónde queremos dirigir al alumno, ahora se debe definir que
estrategia se aplicara para poder lograr el objetivo principal.
De acuerdo con Cortés Múnera (2017, pág. 31), una estrategia son acciones
orientadas por objetivos específicos propuestos en la malla curricular en cada grado y por
las características particulares de los grupos, donde se contempla el uso de recursos y
materiales dentro de las clases, la manera de interactuar con los estudiantes y la forma de
evaluar sus procesos. Rajadell considera que, en las estrategias centradas en el estudiante,
este debe ser el protagonista que toma un papel fundamental en “el proceso de formación,
a pesar de que el formador se encuentra a su lado con el objetivo de dirigir y asegurar la
efectividad del aprendizaje” (2001, pág. 12).
Se puede implementar estrategias como solución de problemas, elaboración de proyectos,
lluvia de ideas, organizadores gráficos, entre otras; la selección de la estrategia deberá
estar adaptada a las necesidades del grupo y enfocadas a los alumnos de bajo rendimiento
escolar, en general debe existir un interés y motivación de todo el grupo para realizar las
diversas actividades que se propondrán en clase.
Como se pretende una coevaluación como parte de la estrategia, se propone que se aplique
por medio del aprendizaje basado en proyectos, permitiendo a los estudiantes que puedan
planificar, escuchar, emitir puntos de vista, negociar, tomar decisiones, plantear
soluciones y evaluar.
La SEP (2021), define el Aprendizaje Basado en Proyectos (ABP) es una
metodología de aprendizaje en la que se les orienta a las alumnas y alumnos a buscar
posibles soluciones sobre una determinada problemática, a partir de proyectos. El
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aprendizaje basado en proyectos es una metodología que se desarrolla de manera
colaborativa que enfrenta a los estudiantes a situaciones que los lleven a plantear
propuestas ante determinada problemática. Se entiende por proyecto el conjunto de
actividades articuladas entre sí, con el fin de generar productos, servicios o comprensiones
capaces de resolver problemas, o satisfacer necesidades e inquietudes, considerando los
recursos y el tiempo asignado (Cobo y Valdivia, 2017, pág. 5).
Esta estrategia permitirá que el equipo pueda motivar a los alumnos que tienen bajo
rendimiento a integrarse al trabajo en equipo, aparte de que permitirá que el grupo en
general pueda explotar sus habilidades, aparte de que podrán aprender de sus compañeros.
Cobo y Valdivia (2017), sintetizan cómo debe implementarse el ABP de manera exitosa:
1. Planteamiento del proyecto y organización: los estudiantes reconocen una situación
relevante vinculada a uno de los temas del curso que requiere ser trabajada a través
de un proyecto. Generalmente, el docente presenta algunas propuestas para que
los estudiantes seleccionen aquella que más les interese. Es recomendable que
cada equipo se organice de manera autónoma, el docente debe orientar las
dinámicas internas e intervenir cuando lo considere necesario. También se
requiere que acompañe al equipo en la generación de ideas para asegurar que los
proyectos tengan una clara dirección y sustento
2. Investigación del tema: Con el propósito de conocer el tema del proyecto y
profundizar en los fundamentos de este. Se sugiere brindar constantemente una
retroalimentación a cada uno de los equipos con ayuda de preguntas guía a fin de
que enfoquen de manera pertinente su investigación con el proyecto que llevarán
a cabo.
3. Definición de los objetivos y plan de trabajo: El proyecto tiene como finalidad
generar un producto, un servicio o brindar una experiencia. En esa línea se espera
que los estudiantes construyan los aprendizajes durante el proceso y que estos
tengan una relación directa con los resultados de aprendizaje del curso. En esta
segunda etapa, los estudiantes establecerán los objetivos, considerando los temas
principales del curso, los recursos con los que cuentan y los tiempos. Asimismo,
se elabora un listado de las actividades necesarias para lograr los objetivos del
proyecto.
4. Implementación: De acuerdo con la naturaleza y dificultad del curso y del proyecto
escogido, y a las características de la clase, los estudiantes necesitarán mayor o
menor monitoreo en el proceso
5. Presentación y evaluación de los resultados: Finalmente se presentan los productos
desarrollados por los estudiantes y se exponen los resultados del proyecto, lo cual
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requiere preparación previa que permitirá el despliegue de competencias tales
como la comunicación oral y escrita. Para esta etapa, se recomienda contar con
criterios claros que sirvan de guía a los equipos.
Como bien lo mencionaba el último punto, es indispensable que el docente deje muy claro
cuáles serán los criterios que se tomaran en cuenta para la evaluación, aparte de que el
proyecto se estará realizando en diferentes sesiones, especificando la fechas en la que se
estará entregando, para esto nos podemos apoyar con la rúbrica.
Mendiola y González (2020, pág. 111), hacen referencia que la rúbrica es un
instrumento que define tareas, actividades o comportamientos específicos que se desean
valorar, así como los niveles de desempeño asociados a cada uno de estos. Es una guía
articulada y precisa que ilustra los objetivos de cada tarea y su relevancia en el proceso
de evaluación.
Este instrumento ayudara al docente a especificar que se tomara en cuenta para
que los alumnos tengan claro cada uno de los puntos, aparte de que se evaluara su proyecto
también se realizara una coevaluación de acuerdo con la participación de cada integrante
del equipo, por eso es importante el acompañamiento del docente en todo momento.
Cuando se aplica una coevaluación con un grupo que anteriormente no había
tenido la experiencia hay que hacer un acercamiento poco a poco, para que ellos puedan
irse familiarizando con esta evaluación así le permitirá al alumno poder calificar a sus
compañeros de manera objetiva, al principio se puede correr el riesgo que el estudiante
busque beneficiar algún compañero con el que se lleve bien o puede haber un escenario
contrario, es por eso que profesor debe hacer el acompañamiento en todo momento.
El profesor podrá realizar una comparación con lo que ha observado en las
sesiones con la visión de los integrantes de quipo, para que así se puedan hacer
retroalimentaciones y ellos puedan ir mejorando su proyecto.
Un punto para resaltar es que se busca el beneficio del alumno con bajo
rendimiento académico, pero a la vez se está dando un plus a todo el grupo, ya que les
permitirá ser conscientes de su propio aprendizaje, que ellos puedan ver el alcance de sus
capacidades y que puedan tener una autonomía a la hora de aprender, aparte de que se
fortalecen otras áreas.
Conclusiones
El bajo rendimiento académico ocasionado por diferentes factores como la familia, la
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posición socioeconómica, las emociones y la motivación del alumno por aprender genera
problemáticas que son reflejo del deterioro del tejido social. En este sentido, la función
de la secundaría está transitando de un modelo homonormativo basado en instrucciones
directivas hacia un giro socioafectivo que pone énfasis a la familiaridad de las emociones,
retos y aprendizajes basados en proyectos.
Este giro advierte que es importante que el docente este observando a sus alumnos
en la dinámica grupal y de manera individual. Asimismo, mantener un canal de
comunicación abierto, para que él pueda detectar el origen del bajo rendimiento y darle el
seguimiento correspondiente, en caso de ser necesario se pueda canalizar a las autoridades
administrativas buscar soluciones a corto plazo.
Una vez que el profesor identifique el origen del bajo rendimiento académico, es
preciso buscar estrategias que faciliten recuperar al alumno obteniendo el aprendizaje
esperado. Por tal motivo la estrategia de aprendizaje basado en proyectos, de acuerdo con
sus características es a fin a una metodología colaborativa y al tipo de evaluación que se
pretende realizar que es la coevaluación. El ABP permite que el estudiante pueda planear,
tomar decisiones, planificar y evaluar, lo cual es punto clave dentro de la coevaluación.
Es importante que se la confianza al docente de realizar una evaluación
conjunta con sus los alumnos, crear sentido de responsabilidad, darle visión objetiva a la
hora de realizar la evaluación. Una de las ventajas de este tipo de evaluación es que el
estudiante puede detectar cuáles son sus habilidades y áreas de oportunidad, aparte de que
se hace una recuperación del alumno que va con bajo rendimiento escolar.
También cabe advertir que el seguimiento que se le dará al alumno ante dicha
problemática no es responsabilidad solamente del docente o de sus compañeros, se debe
dar un acompañamiento familiar, eso haque el estudiante se sienta seguro y apoyado,
favoreciendo así su desempeño escolar y reforzando los valores afectivos en du caso, así
como nuevas adquisiciones axiológicas producto del trabajo colaborativo.
Los docentes deben superar los paradigmas tradicionales de enseñanza
homonormativa de instrucciones directivas mediante un giro afectivo en donde la
coevaluación pretende obtener beneficios socioafectivos para los alumnos, en el
entendido de que se aprende en un proceso que se rige por tres elementos: emoción,
sociabilidad y cognición y no solo instrucciones escritas u orales. Esta metodología les
permitirá a los alumnos ser conscientes de su aprendizaje, así como dar cuenten de las
herramientas necesarias para enfrentarse a problemáticas de la vida cotidiana,
beneficiando la autonomía de los adolescentes.
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