Ciencia y Filosofía ISSN: 2594-2204
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DOI: 10.38128/cienciayfilosofa.v11i12.67
Artículo de revisión
Las ciencias fácticas y su demarcación: una mirada desde la historia y la
filosofía marxista-leninista
The factual sciences and their demarcation: a view from Marxist-
Leninist history and philosophy
As ciências factuais e sua demarcação: uma perspectiva da história e da
filosofia marxista-leninista
Alejandro Lázaro Aguilar Camacho. ID. 0000-0002-7043-8628
Universidad de Camagüey, Facultad de Ciencias Económicas, Camagüey, Cuba. Email:
alejandro.aguilar@reduc.edu.cu
Resumen
¿Existe en la actualidad, para las ciencias fácticas, un rasgo epistemológico que las diferencie
de las pseudociencias? El presente trabajo tiene como objetivo valorar críticamente los
diferentes criterios de demarcación de la ciencia con un enfoque filosófico marxista-
leninista. Como principales resultados se observan que adoptar un criterio de demarcación
positivista, popperiano o kuhniano sin el necesario distanciamiento crítico, puede llevar a
una visión empirista, objetivista, cientificista o relativista de las ciencias fácticas, además,
las deficiencias de los criterios de demarcación a lo largo de la historia, no deben ser
interpretadas como un fracaso por parte de la filosofía de la ciencia y consecuentemente
como la imposibilidad de discernir entre ciencia-pseudociencia, sino que debe tenerse en
cuenta la diversidad de objetos de estudio y características particulares de las diferentes
disciplinas científicas naturales y sociales. La investigación concluye que los criterios de
demarcación de la ciencia desde el positivismo hasta el postpositivismo presentan
limitaciones al absolutizar lo objetivo o lo subjetivo. Adoptar sin crítica enfoques como el
verificacionismo, falsacionismo o relativismo kuhniano conduce a visiones reduccionistas,
escépticas o dogmáticas. Se evidencia que la ciencia no puede desligarse de su carácter
socio-clasista ni de la relación dialéctica entre sujeto y objeto. Los intentos de
desideologizarla han invisibilizado su dimensión valorativa y transformadora. En
consecuencia, la demarcación ciencia-pseudociencia requiere reconocer la diversidad
disciplinaria y el papel histórico-social del conocimiento científico.
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Palabras claves: ciencia, criterios de demarcación, pseudociencia, falsacionismo,
positivismo, fenomenología
Abstract
Does an epistemological feature currently exist for the empirical sciences that differentiates
them from pseudosciences? This paper aims to critically evaluate the different criteria for
demarcating science from a Marxist-Leninist philosophical perspective. The main findings
show that adopting a positivist, Popperian, or Kuhnian demarcation criterion without the
necessary critical distance can lead to an empiricist, objectivist, scientistic, or relativist view
of the empirical sciences. Furthermore, the shortcomings of demarcation criteria throughout
history should not be interpreted as a failure of the philosophy of science and, consequently,
as an impossibility of discerning between science and pseudoscience. Rather, the diversity
of objects of study and particular characteristics of the different natural and social scientific
disciplines must be taken into account. The research concludes that the criteria for
demarcating sciencefrom positivism to post-positivismhave limitations because they
absolutize either the objective or the subjective. Uncritically adopting approaches such as
verificationism, falsificationism, or Kuhnian relativism leads to reductionist, skeptical, or
dogmatic views. It is evident that science cannot be separated from its socio-class character
or from the dialectical relationship between subject and object. Attempts to de-ideologize it
have obscured its evaluative and transformative dimension. Consequently, the science-
pseudoscience demarcation requires recognizing disciplinary diversity and the historical-
social role of scientific knowledge.
Keywords: science, demarcation criteria, pseudoscience, falsificationism, positivism,
phenomenology
Resumo
Existe atualmente alguma característica epistemológica nas ciências empíricas que as
diferencie das pseudociências? Este artigo visa avaliar criticamente os diferentes critérios de
demarcação da ciência a partir de uma perspectiva filosófica marxista-leninista. Os
principais resultados mostram que a adoção de um critério de demarcação positivista,
popperiano ou kuhniano, sem o necessário distanciamento crítico, pode levar a uma visão
empirista, objetivista, cientificista ou relativista das ciências empíricas. Além disso, as
deficiências dos critérios de demarcação ao longo da história não devem ser interpretadas
como uma falha da filosofia da ciência e, consequentemente, como uma impossibilidade de
discernir entre ciência e pseudociência. Em vez disso, a diversidade de objetos de estudo e
as características particulares das diferentes disciplinas das ciências naturais e sociais devem
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ser levadas em consideração. A pesquisa conclui que os critérios de demarcação da ciência
do positivismo ao pós-positivismo têm limitações porque absolutizam o objetivo ou o
subjetivo. A adoção acrítica de abordagens como o verificacionismo, o falsificacionismo ou
o relativismo kuhniano leva a visões reducionistas, céticas ou dogmáticas. É evidente que a
ciência não pode ser separada de seu caráter socioclassista nem da relação dialética entre
sujeito e objeto. As tentativas de desideologizá-la obscureceram sua dimensão avaliativa e
transformadora. Consequentemente, a demarcação entre ciência e pseudociência exige o
reconhecimento da diversidade disciplinar e do papel histórico-social do conhecimento
científico.
Palavras-chave: ciência, critérios de demarcação, pseudociência, falsificacionismo,
positivismo, fenomenologia
Recibido: 04.02:2023
Aprobado: 20.11:2023
Publicado. 05:02:2024
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Introducción
En la historia de la ciencia han existido diversas corrientes epistemológicas, que desde sus
diferentes puntos de vista han aportado elementos a la respuesta de una interrogante que,
por largo tiempo ha preocupado a la humanidad, sin hallar aún una respuesta definitiva y
consensual: ¿qué es la ciencia en la actualidad? ¿Existe el progreso en la ciencia?, de
existir ¿hay alguna teoría científica que, sin ambigüedades, logre explicar en qué consiste
el progreso?; ¿qué son las teorías científicas?; ¿son conmensurables o inconmensurables
dichas teorías? O ¿Existe en la actualidad, para las ciencias fácticas, un rasgo
epistemológico que las diferencie de las pseudociencias?
Estas y otras interrogantes aparentemente sencillas han hallado diversas respuestas
por parte de la filosofía de la ciencia en el transcurso del tiempo, no sin presentar
deficiencias que en el corto o el largo plazo han provocado limitantes en la manera de
entender ese cuerpo de conocimientos que llamamos ciencia, para diferenciarlos del
sentido común y de la concepción mítico-religiosa del mundo.
Si bien las creencias mítico-religiosas y el sentido común han existido por
milenios, lo relativamente nuevo es la intención de querer adjudicarle a toda costa el título
de ciencia, lo cual según Lage (2018, pág.120) tiene dos causas fundamentales a saber:
a) creciente complejidad de la ciencia, fundamentalmente a partir de la llamada “crisis de
la física” a principios del siglo XX, que superó la visión de un universo mecanicista,
descubriendo fenómenos tales como el doble carácter de onda y partícula de la luz,
relaciones entre masa, energía, tiempo y espacio que a pesar de ser fenómenos objetivos
y verificables no pueden ser apreciados por la intuición directa y el sentido común y
b) creciente capacidad predictiva e impacto en la tecnología adquiriendo un enorme
reconocimiento social,
Dado lo anterior, los filósofos de la ciencia desde la antigüedad hasta hoy han
procurado establecer las bases para diferenciar lo que es ciencia de lo que no lo es, como
ejemplo de estos se encuentran: Platón, Aristóteles y más recientemente Popper, Kuhn,
Feyerabend y Larry Laudan, por mencionar algunos ejemplos.
Sin embargo, es bien reconocido que las diferentes propuestas que han elaborado
para contribuir a tal fin presentan deficiencias, algunos han llegado a plantear la
imposibilidad de tal criterio de demarcación, asumiendo una actitud escéptica o de total
fracaso.
El objetivo del presente trabajo es valorar críticamente los diferentes criterios de
demarcación de la ciencia desde un enfoque filosófico e histórico, extraer posibles
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enseñanzas de la historia y la filosofía, aspectos positivos y negativos que han arrojado
las diferentes propuestas epistemológicas en relación con las ciencias fácticas.
Para ello se analizan los criterios de demarcación propuestos, las implicaciones
que estos han tenido no solo para leyes científicas, sino también para disciplinas que
otrora se excluyeron de la denominación de ciencia, también las consecuencias sobre la
categoría filosófica de verdad y el carácter subjetivo-objetivo de la ciencia.
Diferentes criterios de demarcación en la historia de la ciencia
El análisis de la naturaleza del conocimiento y el intento de diferenciar el saber de la opinión
se inició desde la remota antigüedad. Ya en Grecia filósofos como Platón planteaban que la
percepción sensorial solo permitía formarse una opinión no fidedigna de las cosas. En
consecuencia, solo los conceptos y el raciocinio brindaban un conocimiento verdadero.
Por otro lado, Aristóteles planteaba “un par de criterios de demarcación. La ciencia se
distingue de la opinión y la superstición por la certeza de sus principios; se separa de la
artesanía por su comprensión de las primeras causas. Este juego de contrastes viene a dominar
las discusiones de la naturaleza de la ciencia a lo largo de la tardía Edad Media y el
Renacimiento, y así proporciona un telón de fondo crucial para la reexaminación de estos
temas en el siglo XVII” (Laudan, 1983, pág. 113).
Debido a esto, “durante la Edad Media y hasta principios del siglo XVII, la astronomía
que se ocupaba de la correlación de movimientos planetarios (independientemente de las
causas que lo provocaban) no era considerada como una ciencia” (Laudan, 1983, pág. 113).
Durante la Edad Moderna y debido al desarrollo principalmente de las ciencias naturales y su
carácter experimental la problemática gnoseológica-epistemológica ocupó un lugar
primordial en las reflexiones filosóficas. Es en este período en el que se acentúan las
diferencias entre el empirismo (Bacon, Locke, Hume etc.) y el racionalismo (Descartes,
Leibniz).
Sin embargo “el empirismo debe contraponerse en propiedad, no al racionalismo, sino
contra la conciencia autoritaria y dogmática de la escolástica. Por su parte el racionalismo,
debe contraponerse específicamente al sensualismo que sostiene que el conocimiento tiene
como fuente solo las sensaciones” (Castaño Salas, 2002, pág. 25).
En el siglo XIX, comienza a desarrollarse el positivismo, cuyo fundador fue Augusto
Comte, desde este punto de vista el dominio objetual de la ciencia debía limitarse al campo
de los fenómenos. “Lo esencial queda para el terreno especulativo y esotérico de lo
metafísico” (Castaño Salas, 2002, p. 39). Nuestras teorías tienden cada vez más a representar
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exactamente los objetos exteriores “(…) pero sin que pueda ser plenamente apreciada la
verdadera constitución de cada uno de ellos” (Comte, 1980, págs. 56-57).
Con base en Castaño Salas (2002, pág. 39) se infieren varias consecuencias
negativas del positivismo como corriente epistemológica:
comprensión monista de la ciencia, reduciéndola al fisicalismo, considerando la
observación, la inducción y la experimentación como los tres actos epistemológicos
de toda ciencia, incluyendo las sociales, estableciendo la existencia de un único
método;
supresión de todo intento de penetrar en la esencia de los fenómenos: la ciencia y la
cognoscibilidad del mundo objetivo deben restringirse a lo fenoménico, por
consiguiente, todo intento por descubrir las causas sería relegado al terreno de la
pseudociencia y el sinsentido;
falta de comprensión de las características particulares de las ciencias sociales con
respecto a las ciencias naturales debido al condicionamiento histórico de los
fenómenos sociales.
A partir de la década de 1920 comienza a desarrollarse el neopositivismo (positivismo
lógico o empirismo lógico) cuya figura fundadora fue Moritz Shlick, en torno del cual se
agruparon un conjunto de científicos tales como Carl G. Hempel, Rudolf Carnap, Otto
Neurath entre otros, conocidos comúnmente como el Círculo de Viena. Esta nueva
corriente epistemológica se caracterizó por un fuerte uso de la lógica formal en el análisis
del lenguaje y de la empiria, para validar los conocimientos científicos.
En los primeros tiempos del Círculo de Viena se decía que una “oración tenía
significado empírico si era posible, al menos en principio, su verificación completa por
medio de la observación, es decir, si podía describirse una prueba observacional tal que,
de alcanzarse realmente, establecería de modo concluyente la verdad de la oración”
(Hempel, 1950, p. s/p).
Así se incluirá dentro de la “metafísica, lo axiológico y la ciencia normativa, resultando
de su análisis lógico el que sus proposiciones sean totalmente carentes de sentido”
(Carnap, 1932, pág. s/p).
Se han hecho varios intentos para evitar estas dificultades, interpretando el criterio
de verificabilidad en el sentido de que solo exige una confirmabilidad meramente parcial
y posiblemente indirecta de las hipótesis empíricas por pruebas observacionales”
(Hempel, 1950, pág. s/p).
Si bien en principio el empirismo lógico propuso como criterio de demarcación el
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verificacionismo (que establecía la verdad definitiva de los enunciados y argumentos
científicos una vez verificados por la experiencia), debido a sus limitaciones este criterio
se sustituyó por el de confirmación, que establecía el carácter probabilista de la verdad de
nuestros conocimientos:
El hecho de que, en el mejor de los casos, los enunciados de la vida cotidiana y
de la ciencia sólo puedan ser probables, de que hasta los resultados más
generales de la ciencia, que todas las experiencias confirman, sólo pueden tener
el carácter de hipótesis, ha estimulado una y otra vez a los filósofos, desde
Descartes, e incluso, aunque de manera menos notoria, desde la Antigüedad, a
buscar una base inconmovible, fuera de toda duda posible, sobre la cual pudiera
descansar la incierta estructura de nuestro conocimiento. (Schlick, 1934, pág.
s/p)
Desde este punto de vista “el conocimiento científico no es conocimiento probado, pero
representa un conocimiento que es probablemente verdadero” (Chalmers, 1984, pág. 32).
Ambos criterios de demarcación (verificación y confirmación) presentan deficiencias
tanto lógicas como también desde un punto de vista filosófico, tales como:
El requisito de verificabilidad excluye todas las oraciones de forma universal y, en
consecuencia, todos los enunciados que pretenden expresar leyes generales; ya que
éstas no pueden ser verificadas concluyentemente por un conjunto finito de datos
observacionales (Hempel, 1950, pág. s/p).
La moraleja es que el grado de verdad no es igual a la probabilidad ni a la
improbabilidad. Más aún, es un error metodológico el querer hacer depender la
verdad de la probabilidad…el grado de confirmación de una hipótesis no debe
igualarse a su probabilidad ni a su improbabilidad. (Bunge, 1980, pág. 26)
De lo anterior se deduce que el positivismo lógico confundía la verdad de los resultados
científicos con su probabilidad, el no tener presente que la verdad de nuestros conocimientos
científicos es absoluta y relativa a la vez, puede conducir a las peores formas de escepticismo,
relativismo o dogmatismo en la ciencia.
El pensamiento humano, por su naturaleza, puede darnos y nos da en efecto la
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verdad absoluta que resulta de la suma de verdades relativas. Cada fase del
desarrollo de la ciencia añade nuevos granos a esta suma de la verdad absoluta;
pero los límites de la verdad de cada tesis científica son relativos, tan pronto
ampliados como restringidos por el progreso ulterior de los conocimientos”
(Lenin, 1974, pág. 145).
Las deficiencias detectadas en la escuela neopositivista y sus consecuencias negativas
para la concepción de la ciencia, dieron lugar a una serie de críticas que se materializaron
y alcanzaron su máxima expresión en la figura de Karl Popper y su racionalismo crítico,
quien llevó a cabo fuertes críticas al método inductivo y a la verificabilidad como criterio
de demarcación sosteniendo que: “…toda crítica es un intento de refutar la teoría criticada,
es decir, de mostrar que no es verdadera (Popper, 1972, pág. 61)”.
Popper declaraba que la característica distintiva de los enunciados científicos
reside en que son susceptibles de revisión [es decir, en el hecho de que pueden ser
sometidos a crítica y remplazados por otros mejores] (Popper, 1962, p. 48) Una teoría que
no es refutable por ningún suceso concebible no es científica. La irrefutabilidad no es una
virtud de una teoría (como se cree a menudo), sino un vicio” (Popper, 1972, pág. 61).
Por otro lado, Popper planteaba: “nunca podemos justificar empíricamente (es
decir, por medio de enunciados contrastadores) la tesis de que una teoría es verdadera
(Popper, 1992, p. 20)” El criterio popperiano de demarcación confunde la verdad relativa
con el error, desde este punto de vista las teorías solo tienen un carácter instrumental y
transitorio, lo cual es corroborado por Konstantinov (1965, pág. 292) arguye que, si se
sigue consecuentemente la idea de Popper, hay que llegar a la conclusión de que los
científicos deben elaborar teorías que puedan ser refutadas más fácil y rápidamente, es
decir que “El criterio de Popper ignora la notable tenacidad de las teorías científicas. Los
científicos…no abandonan una teoría simplemente porque los hechos la contradigan”
(Lakatos, 1989, pág. 12).
De lo anterior se observan diferencias entre el positivismo lógico y el
falsacionismo, no solo en los criterios de demarcación, sino también en cuanto al rol de
la teoría y al progreso en la ciencia, ver tabla 1.
Tabla 1
Comparación positivismo lógico-falsacionismo
Criterios de comparación
Positivismo lógico
Falsacionismo
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Modo explicativo
Inductivo: los fenómenos se explican
a partir de la acumulación de
evidencia empírica y la posterior
conformación de enunciados
generales
Deductivo: la explicación de un
fenómeno o hecho singular se realiza a
partir de su inclusión en las
predicciones de un enunciado general
Criterio de demarcación
Verificación: para que un enunciado
sea científico debe ser posible
determinar su falsedad o verdad de
modo concluyente
Falsabilidad: para que un enunciado sea
científico debe ser posible determinar su
falsedad de modo concluyente
Progreso de la ciencia
Progreso acumulativo, a partir de la
obtención sucesiva de evidencia
empírica favorable a los enunciados
teóricos
Progreso acumulativo, a partir de la
contrastación de teorías que corroboran
u obligan a descartar hipótesis.
Dinámica de ensayo y error
Rol de la teoría
La teoría conforma un momento
secundario en el proceso de
investigación, deriva de los hechos
La teoría conforma el punto de partida
del proceso de investigación, a partir de
la problematización de la realidad según
sus enunciados
Confirmación de
enunciados
Definitiva/Probabilística
Provisoria
Fuente: Esquivel, J. C., Carbonelli, M., & Gabriela, I. (2011). Introducción al conocimiento científico y
metodología de la investigación social. Universidad Nacional Arturo Jauretche (Reimpreso en 2014).
Sin embargo, “…precisamente cuando nuestra sociedad más depende y se beneficia del
conocimiento científico, ha aparecido una tradición filosófica que subraya el carácter
relativista del mismo. La filosofía post-positivista de T. S. Kuhn, apoyada en el análisis
de la historia de la ciencia, ha mostrado que las decisiones de los científicos no se
fundamentan exclusivamente en los experimentos y razonamientos matemáticos, sino en
la sociología de los grupos científicos” (Laudan, 1990, pág. 1).
Kuhn al absolutizar la subjetividad del investigador cae en el terreno del
relativismo, niega la existencia de la verdad objetiva y absoluta, esto se resume en su
concepto de paradigma, desde la óptica de Kuhn no existe el progreso en la ciencia.
Precisamente porque es una transición entre inconmensurables, la transición
entre paradigmas en competencia no puede llevarse a cabo paso a paso, forzada
por la lógica y la experiencia neutral (…) La transferencia de la aceptación de
un paradigma a otro es una experiencia de conversión que no se puede forzar”
(Kuhn, 1971, págs. 233 y 235).
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Mientras que para (Feyerabend, 1975, p. s/p) la ciencia se encuentra mucho más
cerca de las artes (y/o de las humanidades) de lo que se afirma en nuestras teorías del
conocimiento favoritas. “Así pues, la ciencia es mucho más semejante al mito de lo que
cualquier filosofía científica está dispuesta a reconocer” (Feyerabend, 1975, p. 289). Es
decir, “Feyerabend afirma que la ciencia moderna no posee rasgos que la hagan superior
y distinta del vudú o de la astrología” (Chalmers, 2000, pág. 3).
Dado lo anterior, la dinámica de la ciencia sería un eterno recomenzar. No existiría
el progreso del conocimiento científico como un proceso de desarrollo y acercamiento a
la verdad objetiva y absoluta. La aceptación de teorías se asemejaría más a una conversión
como señala Kuhn (1971) y no por la capacidad de reflejar la realidad objetiva en la
conciencia subjetiva del hombre.
La idea anterior es reforzada por Lakatos (1989, p. 13) al plantear: “…si Kuhn
tiene razón, entonces no existe demarcación explícita entre ciencia y pseudociencia ni
distinción entre progreso científico y decadencia intelectual: no existe un criterio objetivo
de honestidad”. Con base en lo anterior se exponen algunas diferencias entre las
epistemologías de Popper y Kuhn en cuanto al proceso de contrastación de hipótesis y el
progreso científico. Ver tabla 2.
Tabla 2
Comparación Popper-Kuhn. El proceso de contrastación
Karl Popper
Thomas Kuhn
En el proceso científico, se contrastan hipótesis,
enunciados con contenido explicativo acerca de un
fenómeno particular.
En el proceso científico, hay competencia entre
paradigmas, visiones del mundo que incluyen criterios
epistemológicos y metodológicos.
Las teorías con comparables entre sí. Ante la
contrastación de dos teorías en competencia sólo
quedará una.
Inconmensurabilidad de las teorías. Cada teoría
comprende una interpretación acerca del mundo.
Pueden coexistir dos teorías rivales.
Importancia de los experimentos cruciales. La
experiencia determina la falsedad o no de una
hipótesis.
Ausencia de experimentos cruciales. Las teorías
organizan, mediante sus conceptos, las pruebas de la
experiencia.
Separación radical entre contexto de
descubrimiento y de justificación. Sólo intervienen
criterios lógicos en los testeos de las hipótesis.
Unión entre los contextos de descubrimiento y de
justificación. Incidencia de criterios subjetivos,
sociológicos y psicológicos en la contrastación de las
teorías.
Énfasis en el desarrollo de la epistemología, en
tanto área científica centrada en el estudio de los
criterios de validación de las teorías.
Integración de la epistemología con la Historia,
Sociología y Psicología de la Ciencia.
La falsación constituye un hito científico, porque
permite el abandono de un marco teórico y su
sustitución por otro con mayor poder explicativo.
La falsación de una teoría no provoca su reemplazo
inmediato. Los paradigmas son sustituidos por otros
incompatibles con sus principios a partir de la
acumulación de anomalías.
Fuente: Esquivel, J. C., Carbonelli, M., & Gabriela, I. (2011). Introducción al conocimiento científico y
metodología de la investigación social. Universidad Nacional Arturo Jauretche (Reimpreso en 2014).
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A partir de las deficiencias demarcacionistas popperianas y kuhnianas de la ciencia
Lakatos (1989, pág. 146) propone un criterio que intenta sintetizar las propuestas
anteriores. Aprovechando las ventajas del análisis de la historia de la ciencia y la
racionalidad científica, su propuesta es conocida como falsacionismo sofisticado, este
planteaba: “Se dice que un programa de investigación progresa mientras sucede que su
crecimiento teórico se anticipa a su crecimiento empírico; esto es, mientras continúe
prediciendo hechos nuevos con algún éxito (cambio progresivo de problemática); un
programa está estancado si su crecimiento teórico se retrasa con respecto al crecimiento
empírico; esto es, si sólo ofrece explicaciones posthoc de descubrimientos casuales o de
hechos anticipados y descubiertos en el seno de un programa rival (cambio regresivo de
problemática)”.
Dice Lakatos (1989, pág. 49) “Aceptamos los cambios de problemática como
científicos, sólo si, por lo menos, son teóricamente progresivos; si no lo son, los
rechazamos como pseudocientíficos.” A partir de lo antes señalado, se exponen, en la
tabla 3, una serie de diferencias entre la filosofía clásica de la ciencia y el escenario
postpositivista:
Tabla 3
Diferencias consenso ortodoxo-escenario postpositivista
Escenario postpositivista
Concepción de Enunciados científicos que procuran Enunciado científicos orientados a la teoría reflejar
y/o explicar la realidad. interpretación de la realidad.
Concepción de la Progreso acumulativo a partir de la Cambios de paradigmas (visiones del ciencia
contrastación de teorías Ensayo y error. mundo) a partir de revoluciones.
Modelo
Hipotético-deductivo. Los fenómenos se
explican y predicen a partir de su
inclusión en enunciados generales.
Monismo metodológico.
Comprensivistas. Los fenómenos
sociales se interpretan, captando el
sentido de las acciones en el mundo.
Dualismo metodológico.
Objetividad
Contrastación de las teorías con la
experiencia. Posibilidad de replicación
por parte de colegas. Exclusión de la
subjetividad.
Comparación entre las diversas
interpretaciones posibles de la realidad.
La subjetividad del investigador se
involucra para garantizar la adecuación
al objeto de estudio.
Metodologías de
investigación
Cuantitativa: sondeos,
estadísticas. Matematización de la
realidad.
Cualitativas: entrevistas, observación
participante, análisis de fuentes escritas.
Rol del investigador
Actitud desinteresada. Se limita a
explicar la realidad. Separación entre
hechos y valores.
Actitud de compromiso. Se preocupa por
interpretar la realidad y transformarla.
Fuente: Esquivel, J. C., Carbonelli, M., & Gabriela, I. (2011). Introducción al conocimiento científico y
metodología de la investigación social. Universidad Nacional Arturo Jauretche (Reimpreso en 2014).
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En las últimas décadas la tendencia de los diferentes filósofos de la ciencia ha sido
plantear que no existe un criterio de demarcación para diferenciar la ciencia de la
pseudociencia. A continuación, se exponen algunos criterios:
La línea que divide a las “hipótesis y teorías científicas de las no científicas no es,
pues, la contrastabilidad por sí sola, sino la contrastabilidad unida a la compatibilidad con
el grueso del conocimiento científico” (Bunge, 1980, pág. 39).
Para Laudan (1983, pág. 124) debido a la heterogeneidad de los objetos de estudio
de las ciencias fácticas (naturales y sociales) y formales (lógica formal, matemática) se
hace inútil la búsqueda de un criterio de demarcación. Su posición es que no es posible
diferenciar entre ciencia y pseudociencia. “Definir las fronteras de la ciencia, aunque sea
epistemológicamente, constituye una labor condenada al fracaso” (Echeverria, 1989, pág.
2).
A veces una “ciencia ha nacido de una pseudociencia, y en ocasiones una teoría
científica ha cristalizado en dogma hasta el punto de dejar de corregirse a misma y
convertirse en una pseudociencia” (Bunge, 2004, pág. 32). En otras palabras. “La
refutabilidad, la capacidad predictiva y la verificación independiente son las marcas
distintivas de una idea científica” (Lage, 2018, pág. 122).
A partir de la literatura consultada se puede concluir que tanto la filosofía clásica
de la ciencia como el escenario postpositivista presentan insuficiencias en sus criterios de
demarcación, debido a que absolutizan lo objetivo o lo subjetivo de la ciencia. Ambas
corrientes no advierten que la ciencia es una forma específica de actividad que supone la
relación sujeto-objeto, del investigador y lo investigado y como tal tiene no sólo un
carácter teórico-cognoscitivo, sino también ideológico-valorativo y práctico-
transformador.
La idea anterior es reforzada por Cardentey Arias al plantear que…
“la porción de contenido valorativo del conocimiento no constituye una
constante, el conocimiento social se caracteriza porque su objeto está
directamente vinculado con los intereses y necesidades del hombre, las leyes
sociales se realizan a través de la actividad consciente e interesada de los
hombres…en cambio en el conocimiento científico natural la valoración se
presenta de forma no evidente; se esconde bajo la intención del científico de
lograr máxima objetividad”. (2003, pág. 52)
De lo anterior se desprenden varias conclusiones como el carácter socio-clasista de la
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ciencia y se pone al descubierto que los intentos de demarcación más allá de su intención
de diferenciar la ciencia de la pseudociencia han sido intentos solapados de desideologizar
la ciencia, específicamente las sociales, de suprimir todo intento de crítica al orden
económico-social establecido, de erradicar los juicios de valor y presentar la ciencia como
una actividad puramente objetiva y cientificista.
Los positivistas y neopositivistas, con el criterio de verificabilidad para demarcar
la ciencia de lo que no lo es, planteaban la necesidad de lograr máxima objetividad, sin
embargo, no tenían en cuenta que el investigador está insertado en un determinado
momento histórico de desarrollo de la sociedad, la producción y que no puede abstraerse
de las relaciones sociales del contexto en que se desenvuelve. No tenían en cuenta que el
proceso de conocimiento es la relación dialéctica de lo objetivo (reflejo de las propiedades
objetivas de los fenómenos) y lo subjetivo (valoración del investigador, como expresión
de sus necesidades sociales).
A pesar de que en el conocimiento científico natural la valoración y el
condicionamiento socio-clasista se presentan de forma no evidente, estos “se expresan en
última instancia en la concepción del mundo en que se basan, en la interpretación
filosófica de sus descubrimientos y en la utilización práctica de sus resultados”
(Cardentey Arias et. al., 2003, pág. 76).
En otro orden de ideas, la corriente epistemológica postpositivista representada
por Kuhn y Feyerabend ha enfatizado el aspecto subjetivo de la ciencia dogmatizando el
carácter relativo de la verdad de los conocimientos científicos e incluso planteando la
imposibilidad de diferenciar la ciencia de otros tipos de saberes como el mito.
Aplicar criterios de demarcación sin la necesaria comprensión de la heterogeneidad de los
objetos de estudio de las diferentes disciplinas fácticas, puede llevar a su exclusión de la
categoría de ciencia.
Por otro lado, también puede suceder que no se tengan en cuenta como científicas
las leyes más generales que no pueden verificarse de manera concluyente. Criterios de
demarcación como el popperiano traen como consecuencia la inclusión de pseudociencias
como la astrología dentro de la categoría de ciencia.
Conclusiones
Se concluyen con las siguientes cuatro deducciones: i). Adoptar un criterio de
demarcación positivista, popperiano o kuhniano sin el necesario distanciamiento crítico,
puede llevar a una visión empirista, objetivista o relativista de las ciencias fácticas; ii).
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Las deficiencias de los criterios de demarcación a lo largo de la historia no deben ser
interpretadas como un fracaso por parte de la filosofía de la ciencia y consecuentemente
como la imposibilidad de discernir entre ciencia-pseudociencia, sino que debe tenerse en
cuenta la diversidad de objetos de estudio y características particulares de las diferentes
disciplinas científicas naturales y sociales, iii). Las ciencias fácticas (naturales y sociales),
poseen un componente ideológico-valorativo, aunque no en igual medida, pues sus
objetos de estudio son diferentes. En el caso de las ciencias naturales, este se expresa en
última instancia en la concepción filosófica del investigador y en la interpretación
filosófica de los resultados científicos y iv). Por consiguiente, la ciencia, específicamente
las fácticas, no es puramente objetiva y los criterios de demarcación más allá de su intento
de discernir la ciencia de lo que no lo es, han sido intentos solapados de desideologizarla
y erradicar toda crítica al orden económico-social existente.
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