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DOI.  10.38128/cienciayfilosofa.v13i14.107

Sección: artículo académico

Del pizarrón a la pantalla, del plumón al ratón:

el actuar del profesor en tiempos de pospandémia

From the blackboard to the screen, from the pen to the mouse:

the teacher's actions in post-pandemic times

Do quadro negro para a tela, da caneta para o mouse:

a atuação do professor em tempos pós-pandemia

Bianca Rocío Torres Hernández *. ID: 0009-0000-0126-2385

Nguyen López Díaz **. ID: 0009-0006-8889-8418

*Universidad Autónoma de Guerrero, Facultad de Filosofía y Letras, Chilpancingo, Guerrero, México, email: brtorresh@gmail.com

**Universidad Autónoma de Guerrero, Facultad de Filosofía y Letras, Chilpancingo, Guerrero, México, email 11445@uagro.mx

Resumen.

La pandemia del COVID-19 presentó toda una serie de retos para los docentes de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro). En este escrito, se expresa cómo los profesores fueron adaptando sus prácticas de enseñanza durante y después de la pandemia, resaltando la transición del aula física al aula virtual y del uso de herramientas tradicionales para dar clases al uso de recursos digitales. Los docentes enfrentaron el desafío de continuar impartiendo clases a través de modalidades virtuales a las que tuvieron acceso, esto implicó adaptarse a plataformas virtuales y el desarrollo de habilidades tecnológicas de las que en su mayoría carecían. La UAGro, implementó programas de capacitación emergente para ayudar a los profesores a familiarizarse en el uso de herramientas y plataformas educativas como Google Classroom, videollamadas y poder transformar sus clases presenciales en clases en línea. Con el retorno a la normalidad, la enseñanza en la pospandémia combina elementos presenciales y virtuales, transformándose en un modelo híbrido. Las clases presenciales han retomado la relevancia que la caracteriza permitiendo la interacción cara a cara entre profesores y estudiantes, se sigue reforzando la importancia de la enseñanza presencial como base del proceso educativo, sin embargo, la experiencia adquirida en el uso de plataformas y medios digitales, ha dejado un precedente en algunos de los docentes considerando a la enseñanza a distancia y el e-learning como una valiosa herramienta complementaria en el proceso de enseñanza aprendizaje, facilitando el acceso a un sinfín de recursos y herramientas educativas. here

Palabras clave: capacitación docente, educación a distancia, educación virtual, educación hibrida, estrategias de aprendizaje.

Abstract.

The COVID-19 pandemic presented a whole series of challenges for teachers at the Faculty of Philosophy and Letters of the Autonomous University of Guerrero (UAGro). This writing expresses how teachers were adapting their teaching practices during and after the pandemic, highlighting the transition from the physical classroom to the virtual classroom and from the use of traditional tools to teach to the use of digital resources. Teachers faced the challenge of continuing to teach classes through the virtual modalities to which they had access; this involved adapting to virtual platforms and developing technological skills that they mostly lacked. UAGro implemented emerging training programs to help teachers become familiar with the use of educational tools and platforms such as Google Classroom, video calls, and be able to transform their face-to-face classes into online classes. With the return to normality, post-pandemic teaching combines in-person and virtual elements, transforming into a hybrid model. Face-to-face classes have regained the relevance that characterizes them, allowing face-to-face interaction between teachers and students, the importance of face-to-face teaching as the basis of the educational process continues to be reinforced, however, the experience acquired in the use of digital platforms and media has left a precedent in some of the teachers considering distance teaching and e-learning as a valuable complementary tool in the teaching-learning process, facilitating access to endless resources and educational tools.

Keywords: teacher training, distance education, virtual education, hybrid education, learning strategies.

Resumo.

A pandemia da COVID-19 apresentou uma série de desafios para os professores da Faculdade de Filosofia e Letras da Universidade Autônoma de Guerrero (UAGro). Este artigo descreve como os professores adaptaram suas práticas de ensino durante e após a pandemia, destacando a transição da sala de aula física para a sala de aula virtual e do uso de ferramentas de ensino tradicionais para o uso de recursos digitais. Os professores enfrentaram o desafio de continuar a dar aulas por meio de modalidades virtuais às quais tinham acesso. Isso envolveu a adaptação às plataformas virtuais e o desenvolvimento de habilidades tecnológicas que a maioria deles não tinha. A UAGro implementou programas de treinamento emergencial para ajudar os professores a se familiarizarem com o uso de ferramentas e plataformas educacionais, como o Google Classroom e videochamadas, e a transformar suas aulas presenciais em aulas online. Com o retorno à normalidade, o ensino pós-pandemia combina elementos presenciais e virtuais, tornando-se um modelo híbrido. As aulas presenciais recuperaram sua relevância característica, permitindo a interação presencial entre professores e alunos. A importância do ensino presencial como base do processo educacional continua sendo reforçada. No entanto, a experiência adquirida no uso de plataformas e mídias digitais deixou um precedente para alguns professores que consideram o ensino a distância e o e-learning como uma valiosa ferramenta complementar no processo de ensino-aprendizagem, facilitando o acesso a infinitos recursos e ferramentas educacionais.

Palavras-chave: formação de professores, educação a distância, educação virtual, educação híbrida, estratégias de aprendizagem.

Envío: 13/03/2025

Revisado: 23/04/2025

Aprobado: 30/04/2025

Publicado: 02/05/2025

Introducción

Antes del 2020, la ficción alcanzó la realidad, no habíamos imaginado que íbamos a ser los personajes principales dentro de una historia que entró en una crisis mundial, sin precedentes, era como estar dentro de una película en el que un huracán arrasaba con todos y con todo en su paso por el planeta, no entendíamos cómo iba a cambiar el rumbo de la vida; de un día a otro, el mundo dio un giro de 180° y nada volvió a ser igual.

El 14 de marzo del 2020, la Secretaría de Educación Pública, informó que se adelantaba el periodo vacacional a partir del viernes 16 de marzo hasta el 19 de abril, como una medida para prevenir los contagios de coronavirus en el país. Ante esta situación, la Universidad Autónoma de Guerrero, no fue la excepción, ese mismo día, pero horas más tarde, emitió el comunicado en el que retomaba las fechas estipuladas por la SEP.

Todos nos fuimos de “vacaciones”, en la Facultad de Filosofía y Letras iniciábamos el segundo modulo (es importante señalar que trabajamos dos unidades de aprendizaje por un periodo de 30 días hábiles) el jueves 19 de marzo, algunos grupos lograron ponerse en contacto con sus profesores/profesoras que correspondían; sin embargo, otros se fueron con la idea de regresar el 20 abril. Nos despedimos con la idea de vernos en un mes, felices y contentos partieron los estudiantes a su respectivo hogar (Chilpancingo, y otros, a sus comunidades en el estado de Guerrero).

Después de casi dos años1, las aulas continuaban vacías, el sonido del silencio era inminente, no se escuchaban los pasos, murmullos, voces, risas y gritos de la comunidad estudiantil. Un año y 11 meses, en el que los profesores y profesoras pasaban, en ocasiones, hasta más de 12 horas sentados frente a la computadora, tratando de hacer, inventar, reinventar, revolucionar, adaptar o seguir con las mismas estrategias de enseñanza-aprendizaje, pero ahora a través de la pantalla de la computadora o del algún otro dispositivo móvil.

No solo hubo cambios radicales en el vivir cotidiano, sino también fue un cambio abrupto en los procesos de enseñanza-aprendizaje, desestabilizando no solo emocionalmente, sino también dejaron al descubierto nuestras actitudes frente a lo desconocido, a lo nuevo, y la capacidad de resiliencia fue algo que se visibilizó. Entonces dejamos las aulas presenciales por las virtuales y o distancia, el pizarrón por una pantalla y los plumones por un ratón.

Sabemos que muchos y muchas hicieron su mejor esfuerzo para cambiar su práctica docente, con la finalidad de que las y los estudiantes, que son el centro del proceso de enseñanza-aprendizaje, se sintieran atendidos, comprendidos y escuchados; los docentes debían ser resilientes y entender su contexto, en un estado como Guerrero, que ocupa los primeros lugares de pobreza y marginación en el país, y ante la incertidumbre que se vivía, era de gran importancia que se diera la certeza de que las estrategias que se implementaban coadyuvaban a la adquisición de los conocimientos y competencias por parte de los jóvenes. Los docentes eran ese faro de luz que guiaba en los tiempos de neblina espesa, tenían que dar un rayo de esperanza ante la densa oscuridad.

Ante esta situación, la Universidad Autónoma de Guerrero (UAGro), al igual que otras universidades públicas mexicanas, se vio en la necesidad de dar una respuesta inmediata a la pandemia por COVID-19, ya que ésta impuso desafíos y retos a los profesores, obligándolos a mudarse de un entorno presencial a uno virtual, que era prácticamente desconocido para la gran mayoría, esto representó un gran reto que se buscó afrontar de la mejor manera posible.

Los docentes de la UAGro, y no solo ellos, se enfrentaron a la necesidad de tener que utilizar herramientas tecnológicas y adaptar metodologías bajo esta emergente situación, saliendo a la luz las brechas digitales y las limitaciones en infraestructura y capacitación que los docentes y estudiantes tenían, ya que uso de las tecnologías solo eran herramientas didácticas que auxiliaban el proceso de enseñanza-aprendizaje.

Motivo por el cual, la UAGro, implementó el Plan de Continuidad Académica denominado “UAGro en línea”, el cual inició con cursos de capacitación el 22 de abril de 2021, primero para la planta docente y posteriormente a los estudiantes, también se capacitó a los directores de las Escuelas y Facultades, estos cursos estuvieron basados en el manejo de herramientas básicas digitales de Google Classroom, correo electrónico y herramientas de comunicación virtual, llamado Herramientas emergentes para educación en línea.

La primera etapa tuvo como objetivo:

“Desarrollar estrategias y acciones, basadas en herramientas y aplicaciones digitales, ofrecidas por la Coordinación General de Educación Virtual, en colaboración con otras dependencias de la UAGro y organismos externos nacionales e internacionales, para la recuperación y conclusión del semestre febrero-julio 2020, mediante la capacitación emergente de docentes y estudiantes de los diversos programas educativos que oferta la institución.” (Bonilla, s.f.)

La capacitación a la planta docente se realizó del 22 al 26 de abril, y en virtud de la demanda se abrió otra fecha, del 27 abril al 01 de mayo.

Para los estudiantes se implementó el curso de Herramientas digitales para el aprendizaje en línea, los días 27, 28 y 29 de abril de 2020, con la finalidad de enseñarles el uso de las herramientas de Google for Education, en específico el Google Classroom, ¿Cómo crear mi portafolio de evidencias?, y herramientas de ofimática.

En el ciclo escolar 2021-2022, se inició con la segunda etapa de capacitación, la cual tuvo como objetivo: “…asegurar la calidad académica en el diseño y uso de ambientes virtuales de aprendizaje, para impartir una adecuada formación académica a los estudiantes, en el proceso de enseñanza aprendizaje en modalidad multimodal.” (Bonilla, s.f.)

Castañeda y Vargas (2021), citado por Bonilla (s.f.) nos dice:

…tanto docentes como estudiantes y, en general, la comunidad educativa no estaba preparada para la adaptación total al uso de las TIC, ya que muchos de los maestros carecían de capacitación en el uso de estas. Sin embargo, esta situación imprevista nos obligó a salir de la zona de confort y a demostrar cómo la cooperación, la puesta en común de saberes, la utilización de plataformas y de recursos digitales desplegó una revolución en masa para compartir conocimiento en red y ayudar a miles de profesores en el mundo a aprovechar las bondades de las redes de conocimiento. En otras palabras, la comunidad docente en general se vinculó a este ejercicio pedagógico provisional no solo para garantizar el acceso a la educación, sino para crear nuevas dinámicas que la han llevado inconscientemente a modernizar sus procesos educativos.

En esta etapa se capacitó a la planta docente de la UAGro, en el diseño y ejecución de sus unidades de aprendizaje en modalidad mixta para garantizar una educación de calidad en un contexto cambiante, se consideraba la posibilidad de un pronto regreso a lo presencial, pero también se debía de estar preparados para alternar entre lo presencial y lo virtual, según se fuera considerando necesario.

Al igual, los estudiantes fueron capacitados en el desarrollo de habilidades digitales, para lo cual se impartió el curso Habilidades digitales de estudiantes universitarios, del 21 al 23 de septiembre de 2020.

Los profesores y estudiantes de Facultad de Filosofía y Letras se incorporaron a los cursos antes mencionados, con el propósito de poder continuar con las actividades académicas evitando el rezago, saliendo a luz, como anteriormente se mencionó, las brechas digitales que existen en el estado de Guerrero, en que no solo se puede hablar de acceso a equipos que permitan la conectividad, sino también, el acceso a la red de internet de acuerdo a la localización de ciertas comunidades, en las que en ocasiones no cuentan con el servicio de luz eléctrica, o bien la inclemencias del tiempo interrumpen la señal.

Preparar y dar seguimiento a los cursos que fueron interrumpidos de forma abrupta, y ante la disyuntiva qué hacer en un panorama en el que se visibilizaron, además de las brechas digitales, no solo en el acceso sino en su uso, sino también la inestabilidad emocional que muchos vivieron por el encierro y un ambiente de aislamiento orilló a los docentes a resolver situaciones de enseñanza-aprendizaje, con lo tenían y como podían.

Porque debemos considerar que la formación del docente había estado centrada en aquellas actividades que estaban enfocadas a la implementación de estrategias de enseñanza-aprendizaje bajo un modelo, en ese entonces, por competencias, por lo tanto planear, organizar e implementar en un entorno presencial era algo conocido y en que se incorporaban tecnologías de la información y comunicación como herramientas y/o recursos didácticos, buscando siempre que fueran actividades significativas que motivaran a los/las estudiantes.

Bajo esta situación se encontraron en la disyuntiva de ¿qué herramientas, plataformas, recursos debían utilizar o implantar ante esta situación? La UAGro, implementó los cursos, pero realmente a qué se enfrentaba el docente, ¿bajo qué modalidad empezóherea trabajar? ¿Acaso, hablamos de una educación a distancia o una educación virtual o una línea?

Es importante tener claro a que se refiere cada una de las modalidades, a fin de conocer cuál es la que se implementó en la UAGro.

Hernández, J. a. G.(2020) en un cuadro comparativo explica que:

En las clases a distancia no es necesario contar con conexión a internet. Los alumnos deciden en qué momento y lugar estudiar. Los materiales de apoyo pueden ser libros y cuadernillos, o multimedia en CD y USB que se entregan al estudiante de forma presencial o por correo certificado. La comunicación entre profesor y alumno es mediante llamadas telefónicas o mensajes de texto.

En las clases virtuales se emplea una plataforma, por lo que es necesaria una conexión a internet. El docente comparte con los estudiantes diversos materiales de consulta mediante la plataforma. Los estudiantes pueden descargar los materiales y subir actividades. Es una modalidad asíncrona (el docente y los estudiantes no coinciden en horario). La comunicación entre el profesor y los alumnos es a través de la plataforma o por correo electrónico.

En las clases en línea se emplea una plataforma que permita realizar videollamadas grupales, por lo que es necesaria una conexión a internet. Es una modalidad síncrona, es decir el profesor y los alumnos coinciden en el horario. Las clases son en vivo, se pueden implementar diversas técnicas como el debate o foros. LA resolución de dudas y la retroalimentación es en tiempo real.

Martínez Uribe, CH (2008) menciona que “En sus comienzos, la educación a distancia estuvo relacionada con la educación de adultos. Su finalidad era llegar a dicha población que no contaba con el acceso a la educación presencial, por estar alejados de los centros que impartían dicha educación, empleando como medio la correspondencia”

Por su parte, Saavedra, J. A. (2023) menciona que “Las instituciones educativas pueden crear sus propias plataformas o usar servicios en línea como Moodle, Edmodo o Google Classroom” y enlista como medios para hacer posible la educación a distancia los siguientes:

• Correo electrónico. Las tareas, documentos y materiales audiovisuales se comparten a través de correos.

• Videoclases. Las reuniones virtuales entre alumnos y profesores se hacen mediante aplicaciones de videollamadas, como Zoom,Google Meet o Skype. Además, las clases pueden grabarse para que los alumnos las vean en un momento conveniente.

• Medios audiovisuales. Las herramientas educativas de audio pueden ser interactivas, realizadas mediante conferencias, o estar previamente grabadas. Medios visuales incluyen videos, películas y animaciones educativas, así como presentaciones de diapositivas con imágenes, diagramas, infografías y más.

• Foros y chats. Sirven para establecer una mejor comunicación entre alumnos. Se emplean plataformas online y aplicaciones de mensajería para discutir o compartir información y opiniones sobre distintos temas.

• Blogs. Son recursos especializados que regularmente publican artículos con el valor educativo.

Martínez Uribe, CH (2008) explica que “Dentro de las formas de enseñanza a distancia, el e-learning, que también se le conoce como formación o aprendizaje on-line es el que tiene más éxito en el siglo XXI, especialmente, en el mundo empresarial, a diferencia del aprendizaje a distancia tradicional, en que el alumno aprende por sí solo mediante libros y no cuenta con un profesor/tutor para la solución de sus dudas”

Con el paso del tiempo y ante la situación de la pandemia, se fueron reconfigurando en gran medida las definiciones sobre educación a distancia, en línea y virtual, aunado a esto el desarrollo tecnológico que vivimos y el cual jugó un papel primordial ante confinamiento mundial.

Por lo tanto, cuando nos referimos que tipo de modalidad se implantó en la UAGro, podemos decir que la educación a distancia fue la que se perfiló en la Institución, de acuerdo con lo que plantea Saavedra (2023). Cabe resaltar que, dado las condiciones del Estado, también se implementaron las clases virtuales.

La FFyL está conformada por cuatro licenciaturas: Filosofía, Historia, Literatura Hispanoamericana y Sociología; y dos posgrados: la maestría en Humanidades y la de Docencia de las Ciencias Sociales.

En el año 2020 la FFyL tenía una planta académica de 48 docentes, los cuales estaban distribuidos en los programas de licenciaturas y los posgrados. En la primera etapa d los cursos de formación y capacitación, solo se inscribieron 34, de los cuales eran 25 docentes de Tiempo Completo (TC), 4 de Medio Tiempo (MT), 2 por Asignatura (PA) y 3 Auxiliares Académicos (Aux. Acad).

Antes de la pandemia, los/las docentes de la Facultad de Filosofía y Letras (FFyL), impartían clases solamente de manera presencial, los docentes argumentaban que la escuela era el espacio ideal para el aprendizaje ya que en el aula de clases se llevaban a cabo interacciones que favorecían relaciones directas entre docentes y estudiantes, así como de estudiantes a estudiantes favoreciendo el trabajo cooperativo, de solidaridad, de negociación o acuerdos generando espacios democráticos.

Considerando que la comunicación interpersonal cara a cara, es el pilar fundamental en la relación docente-alumno, ya que permite conectar, y por tanto facilita la adquisición de conocimientos, el desarrollo de habilidades y la creación de ambientes de aprendizaje efectivos.

“El proceso de enseñanza-aprendizaje en los escenarios presenciales permite conocer las distintas realidades de los sujetos educativos, por ejemplo, la permanente convivencia del educador en el aula de clases le posibilita en términos de reconocer a los estudiantes…” (Aguilar, 2020, p. 215) y sus múltiples situaciones que perturban el aprendizaje e identificar las posibles causas.

Estas interacciones presenciales, permitían implementar varias estrategias de enseñanza y de aprendizaje que los docentes utilizaban, como el debate, la participación, la argumentación, la exposición, el trabajo en equipo y la observación.

Cabe señalar que las estrategias de enseñanza se conciben diferentes a las de aprendizaje, las primeras son los “procedimientos utilizados por el docente para promover aprendizajes significativos, implican actividades conscientes y orientadas a un fin.” (Parra, 2003, p.8) Por otra parte, las estrategias de aprendizaje “constituyen actividades conscientes e intencionales que guían las acciones a seguir para alcanzar determinadas metas de aprendizaje por el parte del estudiante. […] procedimiento que se aplican de un modo intencional y deliberado de una tarea…” (Parra, 2003, p.9)

Para las clases los docentes y estudiantes utilizaban pocas herramientas tecnológicas, principalmente se valían del uso de proyectores, portátiles, pantallas y reproductores de DVD. El uso de los celulares e internet se estaban incorporando poco a poco, la realidad es que solo era utilizado por los estudiantes, pero como medio distractor.

Los docentes manifestaban que tenían que dar clases a estudiantes que estaban acostumbrados a acompañarse todo el tiempo del celular, y que les servía solo para consultar redes sociales o para realizar otras actividades en los dispositivos, pero que no eran utilizados para potencializar las clases ni mucho menos el aprendizaje.

Es decir, los docentes estaban en contra del uso del celular dentro del salón de clases y la forma de evaluar a los estudiantes se basaba principalmente en la participación en clase, en exposiciones de temas en forma individual o grupal, en la entrega de ensayos y reportes de lectura impresos.

Pero esto cambio en un abrir y cerrar de ojo, ante la emergencia sanitaria, los dispositivos e internet se volvieron un excelente medio para que los/las estudiantes continuaran con sus clases, además de estar informados y en contacto con familiares y amigos.

Para los docentes de la FFyL, trabajar a través de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TIC) y de plataformas virtuales, no fue fácil, inicialmente mostraron resistencia a las capacitaciones que implementó la UAGro, debido a que no eran diestros en el uso de las mismas.

Para que los docentes pudieran implementar estrategias en el proceso de enseñanza-aprendizaje con el uso de las herramientas y aplicaciones digitales ofrecidas por la Coordinación General de Educación Virtual, se les invitó a inscribirse en la capacitación que estuvo a cargo de la Coordinación de Universidad Virtual UAGro, la cual proporcionó la siguiente información:

De una población de 48 docentes incorporados a la FFyL en la primera etapa, solo se inscribieron 34, de los cuales eran 25 docentes de Tiempo Completo (TC), 4 de Medio Tiempo (MT), 2 por Asignatura (PA) y 3 Auxiliares Académicos (Aux. Acad).

Tabla 1. Docentes de la FFyL inscritos en la primera etapa de continuidad académica implementada por la UAGro., a través de la Coordinación General de Educación Virtual.

Tabla 1
Docentes de la FFyL
Tipo de contratoTotal de docentesInscritos
TC3625
MT54
AUX. ACAD.43
PA32
Fuente: Coordinación General de Educación Virtual. Año 2020.

De los docentes inscritos a la capacitación, 24 concluyeron satisfactoriamente, 8 quedaron en proceso, es decir, entregaron algunas actividades asignadas, pero no concluyeron y 2 solo se quedaron registrados, pero no mostraron ningún avance en las actividades.

Tabla 2. Estatus de los docentes de la FFyL inscritos en la etapa de continuidad académica implementada por la UAGro, a través de la Coordinación General de Educación Virtual.

Tabla 2.
Estatus de los docentes
EstatusDocentesPorcentaje
Concluyeron2471%
En proceso823%
Registrados26%
Fuente: Coordinación General de Educación Virtual. Año 2020.

Observando la tabla 2, podemos analizar que el 71% de los docentes inscritos concluyeron satisfactoriamente la capacitación y un 29% de los docentes inscritos solo quedaron en el proceso de la capacitación.

En la segunda etapa de la capacitación, de una población de 48 docentes incorporados a la FFyL, solo se inscribieron 26, de los cuales eran 21 docentes de Tiempo Completo (TC), 3 de Medio Tiempo (MT), 1 Auxiliar Académico (Aux. Acad) y 1 de Asignatura (PA).

Tabla 3. Estatus de los docentes de la FFyL inscritos en la etapa de continuidad académica implementada por la UAGro, a través de la Coordinación General de Educación Virtual.

Tabla 3
Educación virtual
EstatusDocentesPorcentaje
Concluido1765%
No concluido935%
Fuente: Coordinación General de Educación Virtual. Año 2020.

Por lo tanto, el 65% de los docentes inscritos concluyeron satisfactoriamente la capacitación y un 35% de los docentes inscritos no concluyeron. Como se mencionó, esta capacitación buscó proveer a los docentes de una serie de herramientas para diseñar sus Unidades de Aprendizaje (UAp) en espacios digitales y así poder concluir sus clases del semestre; podemos afirmar, de acuerdo a los resultados, que no fue un proceso exitoso.

En varias ocasiones se escuchó a los estudiantes decir que estaban sobresaturados de actividades que consideraban “sin sentido” o con poca relación con la unidad de aprendizaje impartida por el/la profesor/a; evidenciando que al desconocer los medios y estrategias adecuadas para los ambientes virtuales de aprendizaje, se dejaba una carga desmedida y desproporcionada de actividades que, en la mayoría de veces nunca tuvieron retroalimentación, casi el 70% de los profesores/as, enviaban a sus correos o vía WhatsApp las lecturas y los/las estudiantes debían entregar un reporte de lectura, no importando si era hecho en computadora o en su cuaderno (enviando foto del mismo). Estos comentarios nos debieron haber obligado a replantearnos nuestra labor como docentes del conocimiento en un entorno virtual.

El 20% de los/las profesores que utilizaron plataformas como Google Meet o Zoom trasladaron su práctica docente tradicional al entorno virtual. Antes de la pandemia, las clases consistían en que el profesor exponía y/o explicaba los contenidos, mientras que el alumno se concretaba a escuchar, tomar notas, formular preguntas para esclarecer sus dudas, lo que les permitía ir construyendo los “nuevos conocimientos”. Además, se estimulaba su participación con cuestionamientos al grupo y de forma individual; se les encargaba trabajos, tareas y proyectos para realizar fuera de clase, ya sea en forma individual o grupal.

O bien, los/las estudiantes presentaban y exponían la lectura asignada por el profesor/a. No hace falta mencionar cómo suelen ser estas exposiciones y presentaciones, como docentes las conocemos mejor que nadie: atiborradas de información, con párrafos copiados completamente, sin el menor esfuerzo para sistematizar la información mediante algún mapa, cuadro, u otra herramienta.

Tomar notas, reflexionar sobre lo que el/la docente exponía era de suma importancia, porque la participación permitía establecer la interacción comunicativa necesaria para que se aclararan los conceptos no comprendidos, ejemplificarlos o llevarlos a la práctica; situación que rara vez se dio, debido a que “la pantalla en negro”, en donde predominaba las cámaras apagadas, y el silencio era característico en las clases.

Entonces de lo presencial nos mudamos a lo virtual, con las mismas estrategias, pero ahora a través de una pantalla y utilizando un ratón para poder dar la clase.

¿Qué era lo que se esperaba con la implementación de este tipo de estrategias de enseñanza-aprendizaje?, ¿Acaso consideramos que los estudiantes podían aprender igual que cuando lo hacían de manera presencial?, ¿en algún momento pensamos que los/las estudiantes desarrollarían de forma natural la habilidad de aprender por cuenta propia?

El tiempo que duró el confinamiento por pandemia, demostró que las estrategias de enseñanza-aprendizaje presenciales están sumamente naturalizadas en los profesores y estudiantes, y es que mucho tiempo fue el modelo que mejor se adaptaba a la disponibilidad de recursos, a las necesidades de la sociedad y de la comunidad académica. Y pese a que se hizo el rediseño y restructuración de éstas, lo único que se logró fue actualizar la bibliografía, pasar de una hoja de papel a una hoja en PDF, o de la explicación del profesor/a a un video de YouTube, lo importante fue agotar los contenidos como se pudiera; olvidando el camino andado.

Para poder ir evidenciando el trabajo de los docentes, la UAGro a través de la Dirección de Docencia solicitaron un reporte al finalizar cada semestre de los recursos utilizados para poder desarrollar las clases; dichos reportes tenían que ser entregados a la Dirección de cada una de las escuelas o facultades. En la FFyL se pudo contabilizar los reportes de tres semestres.

En el semestre febrero - julio 2020, los docentes buscaron una amplia gama de herramientas para poder dar clases y para que los estudiantes pudieran entregar las evidencias de sus actividades, y a través del correo electrónico enviaban las indicaciones, lecturas y ejercicios, crearon presentaciones con el uso de PowerPoint e integraron distintas plataformas para hacer atractivas e interesantes las clases, como fue el uso de la videoconferencia a través de Zoom o Meet.

Sin embargo, comenzaron a centrarse en herramientas de comunicación, ya que tenían respuesta rápida por parte de los estudiantes, además de que era una forma muy práctica de recibir evidencias de trabajo. En la gráfica 1 se puede observar que el recurso que más se utilizó fue el correo electrónico, seguido por el WhatsApp y Google ClassRoom, como lo sugiere la gráfica 1.

Gráfica 1.
Recursos utilizados por los docentes de la FFyL en el semestre febrero a julio 2020.
Fuente: propia

En el semestre septiembre 2020 - enero 2021, los docentes continuaron con clases en modalidad en línea, sin embargo, reportaron una disminución en el uso de recursos utilizados para darlas, y se centraron en trabajar con herramientas de comunicación y de entrega de evidencias de aprendizaje, ya no preparaban presentaciones a pesar de que aumentó la implementación de la videoconferencia en plataformas como el Meet y Zoom, esto quiere decir que ahora los jóvenes tenían que preparar las presentaciones, mismas que ellos exponían; las herramientas predominantes fueron correo electrónico y WhatsApp como lo podemos ver en la Gráfica 2.

Gráfica 2.
Recursos utilizados por los docentes en el semestre septiembre 2020 a enero 2021.
Fuente: propia

En el semestre febrero – julio 2021, los docentes prácticamente utilizaron los mismos recursos del semestre anterior, ya que observaron que les funcionaban para tener comunicación con los estudiantes, dar las indicaciones y recibir las evidencias de aprendizaje. Nuevamente predomino el uso del correo electrónico y WhatsApp como se observa en la gráfica 3, se continuaron conectado a través de Meet o Zoom para poder tener sesiones síncronas con los estudiantes.

Gráfica 3.
Recursos utilizados por los docentes en el semestre febrero a julio 2021.
Fuente: propia

En lo que respecta al aprendizaje activo, como una de las más importantes estrategias docentes, que se empezaban a incorporar en los salones de clases, en el que se coloca al alumno como protagonista de su propia experiencia de aprendizaje, y que lo motiva a participar de manera activa y consciente en su proceso, quedó a un lado.

Dejamos de enseñarle a los estudiantes a que aprendan por cuenta propia, en un esfuerzo consciente y estructurado; y las estrategias enseñanza aprendizaje, que bien se impartieron en algunos cursos de capacitación docente, como son: Aprendizaje Basado en Investigación (ABI), Aprendizaje Basado en Problemas (ABP), Aprendizaje Basado en Retos (ABR), Aprendizaje Colaborativo, Aprendizaje invertido (Aula invertida), Aprendizaje Orientado a Proyectos (POL), debate, diálogos deliberativos, diseño participativo, gamificación, grupos de enfoque, método de casos, mediación en la solución de problemas, entre otros, se quedaron en salón de clases, que estuvo cerrado y apagado.

Es importante señalar, que se aumentaron las exigencias de trabajo para los docentes, por la necesidad de adaptar las clases planificadas de manera presencial a una interacción virtual o a distancia, según fuera el caso, pero se planteaban las dos modalidades, en virtud del acceso que tenían los estudiantes a internet.

Estas clases se planificaron a partir de concepto de enseñanza en línea, pensadas en un aprendizaje que se tenía que basar en la interacción y no en la transmisión de información, y ante la premura de dar respuesta a la continuidad de las actividades académicas se elaboraron las secuencias, algo que usualmente lleva entre 6 a 9 meses, se realizaron en menos de 15 días, no solo se trata de seleccionar ciertos contenidos, sino planificar el tipo de interacción que los estudiantes tendrían entre ellos y con el material propuesto.

Por lo anterior, debemos tener claro que es ineludible el colocarnos frente al escenario de una educación hibrida (blended learning) la cual podemos definir como aquella que “se caracteriza por ser una metodología activa y por promover una articulación entre la enseñanza presencial y las propuestas de enseñanza online, con lo cual las tecnologías se acaban integrando al currículo escolar.” Sacavino & Candau (2022).

“La educación híbrida ofrece herramientas digitales para crear ambientes colaborativos entre estudiantes, y recibir retroalimentación de sus docentes. De esta forma, a esta educación debemos entenderla como una combinación de herramientas y recursos didácticos de la modalidad presencial y virtual.” Viñas, M. (2023).

Ante esta situación, Fernández Beatriz (2020), menciona que se requiere planificar cuidadosamente el rol de los docentes y de los estudiantes, las evaluaciones, la retroalimentación, tomando en cuenta el número de estudiantes que se atienda y del acceso que tengan no sólo a la clase en línea, sino a la actividades que pueda diseñar el profesor, por ejemplo, la estrategia de “aula invertida”, requiere no solo tener dispositivos conectados, sino la capacidad de poder acceder a diversos programas, páginas de internet, herramientas de gamificación que permitan que los estudiantes construyan y apliquen el conocimiento, y la pandemia no dio tiempo a esto, nos subimos al tren como pudimos y con lo que teníamos. No era tiempo de pensar, sino de actuar.

Por otro lado, la política institucional:

1. No consideró la familiaridad que tenían los docentes en el uso de las tecnologías de la información y comunicación, ni muchos menos en el uso de plataformas o herramientas virtuales; partiendo del supuesto que todos tenían habilidades en el uso de las TIC.

2. No contempló las condiciones familiares en las que vive el docente (número de hijos, edad de los hijos, número de aparatos para conectarse, lugar dónde se podían conectar e incluso las condiciones de su vivienda) y que por supuesto afectaban el trabajo docente.

3. No se visibilizó que el estar en un mismo espacio, la diferencia entre el trabajo profesional y doméstico se difumina, sobre cargando de actividades a los/las docentes.

4. No se pensó en la salud mental de los docentes; la sensación de agobio, frustración, encierro, tristeza, desesperanza, entre otras más, fueron parte del pan de cada día de los profesores/as y de todos. (Fernández, 2020)

Además, ¿en algún momento se consideró que más del 50% de estudiantes carecían de un dispositivo adecuado para conectarse (computadora de escritorio o portátil), o conectividad? Situación que puso en crisis emocional a los estudiantes, en diversas ocasiones, esta conectividad era limitada a la compra de fichas, o la señal en su comunidad era inestable, que, con la lluvia y el viento, ésta se interrumpía de manera constante, pero ese es asunto de otra investigación.

Lo anterior, evidenció la gran desigualdad en el acceso a internet y a recursos tecnológicos, sobre todo en áreas rurales y de escasos recursos económicos. Sin embargo, en la Universidad se sigue poniendo énfasis en la continuidad del proceso educativo de manera híbrida, ignorando esta desigualdad.

Esta situación se acentúa más ante distintos eventos, como han sido los hechos de violencia que se han vivido desde 2023 en la ciudad de Chilpancingo, Gro., en que los grupos delincuenciales han orillado a continuar hasta por 15 días clases en línea, o bien, a causa de la contingencia derivada de los incendios forestales, en donde se decretó la suspensión de clases presenciales y se continuaron en línea.

Después de la pandemia se está observando un aumento en el interés por la educación en línea, ya que para una parte de estudiantes les facilitan el combinar estudios con otras actividades o simplemente implica mantener la comodidad de estudiar desde su casa. Sin embargo, no se puede negar que la educación presencial sigue siendo pilar fundamental en la educación en todos los niveles educativos, no se puede negar la importancia de interacción que se desarrolla dentro de espacios físicos de estudios.

Para Hernández, M. (2020), Los espacios escolares deben de transmitir algún tipo de comunicación que ayude a los docentes de la enseñanza a desempeñar su trabajo correctamente, y a su vez, que sean capaces de fomentar la creatividad en los alumnos y aumenten la motivación por asistir a las diferentes clases y materias que se imparten.

En la FFyL, se ha analizado que se continúan repitiendo y reforzando malas prácticas en el proceso de enseñanza y aprendizaje en línea. Tal es el caso, mencionado por alumnos de la Licenciatura en Sociología, “cuando tenemos clases en línea, los profesores en su mayoría exponen, algunos con diapositivas realizadas en PowerPoint y toda la clase que dura dos horas, se la pasan hablando, cuando preguntan nadie contesta, todos están callados y así nos llevamos las dos horas. Ellos preguntan para ver si se puede hacer ronda de participación, pero realmente nadie quiere participar o porque no leyó, no le entendió a la lectura o ya no tienen interés, porque siempre es lo mismo. Y si nos toca exponer es lo mismo, las clases no son dinámicas y son aburridas.”

Estos monólogos que se han implementado desde hace cuatro años se están agotando, tan es así que los jóvenes prefieren no entrar a la clase virtual, “no me gustan las clases virtuales, mejor no entro y si un/una docente nos da a elegir por alguna situación, lo mejor es ir a la escuela a tomar clases o no tomar clases ese día, pero virtuales no”.

Se debe tener presente que la incorporación de las TIC como nuevo soporte en la enseñanza, necesariamente ha hecho variar el rol de los docentes y redefinido las características de las prácticas educativas; generando reacciones en éstos que van desde la aceptación total hasta el rechazo.

En el entorno virtual, la interactividad que aportan las TIC han supuesto una adaptación del rol docente a los nuevos procesos y relaciones que se establecen en las aulas virtuales; considerando al profesor como una figura clave en los procesos de cambio de la educación, donde el éxito o el fracaso de las distintas iniciativas innovadores van a depender en última instancia de lo que ellos piensen y hagan al respecto, siendo de enorme relevancia el clima de recepción que se crean en relación a la innovación al interior del profesorado.

Sin embargo, se debe tomar en cuenta que las TIC por sí mismas, no permitirán que el aprendizaje sea significativo; por el contrario, pueden reforzar el modelo autoritario y transmisor que caracteriza a nuestra enseñanza presencial.

Entonces, ¿de qué manera la implementación de herramientas digitales en el salón de clases ha transformado los procesos de enseñanza-aprendizaje en la FFyL y cuáles son sus implicaciones para la calidad educativa?

En la Facultad de Filosofía y Letras, es expresado por los docentes que la dinámica que se desarrolla durante las clases presenciales les permite a los estudiantes desarrollar el pensamiento crítico, ya que la convivencia e interacción que se da entre docentes y estudiantes permite el desarrollo de competencias comunicativas, el trabajo colaborativo y habilidades que les sirven de manera personal y profesional para su vida diaria.

En República (2020) se comparte la opinión de que:

Idealmente la nueva aula no debe tener muros; no debe ser un ambiente de silencio total ni de egoísmo en el aprendizaje. El ambiente ideal debe provocar la prueba y el error, si no más el error que el éxito; con el docente que no es propietario del conocimiento, sino que guía en su búsqueda, capaz de cometer errores y aprender al lado de sus estudiantes. Los muros del aula deben ser galerías de exposición, y un esfuerzo de la totalidad del centro educativo, no solo un aula, ni de un grupo. Como la vida es de comunidad, también es así el aprendizaje en comunidad.

Los nuevos retos que enfrenta el profesor- docente y las competencias que demandan en él, al incorporar el modelo basado en la convergencia tecnológica son: habilidades para acceder, localizar, analizar y evaluar información (los ciudadanos de una sociedad marcada por el avance tecnológico deben ser capaces de transformar el conocimiento en nuevo conocimiento basados en su experiencia y en el aprendizaje reflexivo); nuevas destrezas y conocimientos, que supone entre otros: a) desempeño hacia la solución exitosa y creativa de problemas, y b) rápido y eficiente aprendizaje del uso de las nuevas herramientas y técnicas que aparecen constantemente en el ambiente de trabajo.

En el espacio digital Entre Saberes (2022) comparten la información tomando en cuenta lo escrito por la UNESCO y la UNICEF y nos dicen que:

…la presencialidad reporta muchos beneficios para las y los estudiantes. También para el cuerpo docente. A los primeros, les ayuda a desarrollar y fortalecer los vínculos sociales y emocionales, gracias a la convivencia pacífica, el encuentro y el apoyo mutuo que se da en los salones, escuelas o campus, en los que tienen un espacio seguro y adecuado para la recreación y el estudio. Además, tienen la oportunidad de compartir fácilmente experiencias, reflexiones, consultar dudas, acceder a opiniones o ejemplos de los profesores y otros compañeros de manera directa, lo que les permite obtener una mayor comprensión de las materias curriculares y del mundo que les rodea.

Conclusiones

El éxito de la enseñanza virtual y ahora de la híbrida, dependerá en gran medida de los profesores, a partir de los cambios significativos que se produzcan en su práctica docente. Es importante considerar el control que los docentes tienen sobre el cambio, porque son ellos los que tienen la decisión de cuándo y cómo implementarlas, de la toma de conciencia de la responsabilidad pedagógica e implicaciones morales de sus decisiones.

Es sustancial considerar que las tecnologías no se integran de la noche a la mañana y muchas veces, toma años completar el proceso. Todo depende del papel que asuma el profesor en este proceso de innovación tecnológica; los docentes pueden asumir diferentes posiciones, todo dependiendo de su actitud.

Ser cuidadosos con las políticas que se implementan, porque que hay quienes otorgan a las tecnologías (plataformas digitales) un poder mágico y creen que su sólo uso puede transformar el proceso de enseñanza-aprendizaje, creando una relación ciega que no les permite desarrollar mecanismos críticos frente a los medios –los tecnófilos2 - y crean, por consiguiente, una cierta dependencia de la máquina.

Por otro lado, hay quienes no utilizan las plataformas digitales porque consideran que son culpables de casi todos los problemas que afectan a la sociedad e incluso consideran que son difíciles usar, así como quienes tienen miedo y pena de recibir capacitación, porque se consideran incapaces o avergonzados, además, para muchos profesores las tecnologías podrían reemplazarlos. Este tipo de docente (y cualquier persona) como manifestación de su resistencia al cambio, suele rechazar enfáticamente la utilización de las TIC, -tecnofobia3-.

En consecuencia, las actitudes de los profesores se vuelve un factor importante, no es suficiente dotar de un equipo, diseñar técnicas y métodos de enseñanza-aprendizaje, cuando existen varios factores que predisponen a la aceptación o no de las tecnologías (rechazo hacia su uso o si hay sentimiento de falta de capacitación, etc.) y aún más cuando no se atienden estos sentimientos.

Motivo el por el cual, el profesor debe desarrollar la capacidad y habilidad de mudarse de un entorno presencial a uno virtual o incorporar de manera definitiva una educación hibrida, es decir pasar del pizarrón a la pantalla y del plumón al ratón creando ambientes de aprendizaje que permitan un aprendizaje significativo, el éxito de está en ellos y ellas.

Referencias

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Notes
1.
El estado de Guerrero fue uno de los últimos en regresar a clases, aproximadamente en enero-febrero de 2022, se regresó de manera paulatina a las aulas.
2.
Tecnófilos, siempre dispuestos a utilizar lo último en tecnología y que ven en los más recientes avances y logros de la tecnología el remedio de todos los problemas. El entusiasmo y la asociación de la tecnología con el progreso es lo que los caracteriza.
3.
Rechazo de una persona al uso de cualquier tecnología que, no habiéndola utilizado en la infancia, haya pasado a formar parte de su vida personal y profesional.
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